La crisis del sistema universitario sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones del vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, Emiliano Yacobitti, quien acusó al Gobierno nacional de “estar al margen de la ley” por no cumplir un fallo judicial que ordena actualizar salarios docentes, no docentes y becas estudiantiles.
El dirigente radical apuntó contra la administración de Javier Milei luego de que la Cámara Contencioso Administrativo Federal confirmara una medida cautelar que obliga al Poder Ejecutivo a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario.
Según explicó, el incumplimiento forma parte de una estrategia más amplia. “Lo que buscan es un desfinanciamiento que termine con la universidad pública”, advirtió.
Un fallo que no se cumple
La medida judicial fue impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional, que nuclea a las universidades públicas de todo el país, y ratificada por la Justicia el pasado 31 de marzo.
El fallo ordena al Gobierno implementar de manera inmediata la ley votada por el Congreso, que garantiza recursos para el funcionamiento del sistema universitario, incluyendo salarios y becas.
Sin embargo, desde el Ejecutivo sostienen que la norma no puede aplicarse plenamente hasta que el Parlamento determine de dónde saldrán los fondos, lo que en la práctica mantiene frenada su ejecución.
Para Yacobitti, la situación es grave no solo por el impacto económico, sino por el precedente institucional: “La Justicia en dos instancias le dice al Gobierno que tiene que pagar, y eligen no hacerlo”, cuestionó.
Impacto en todo el país
El conflicto ya se traduce en consecuencias concretas dentro de las universidades. Según el vicerrector de la UBA, crece la cantidad de docentes que reducen su carga horaria o directamente abandonan el sistema por la pérdida del poder adquisitivo.
“Muchos empiezan a buscar otros trabajos y eso impacta directamente en la calidad educativa”, señaló.
En lugar de convocar a un paro tradicional, desde algunas universidades impulsan medidas alternativas para visibilizar el conflicto sin interrumpir las clases. Yacobitti lo definió como un “paro a la japonesa”, con actividades intensificadas para sostener el funcionamiento mientras se denuncia la situación.
Preocupación en el interior
Aunque el foco del conflicto está en Buenos Aires, la situación genera inquietud en universidades de todo el país, donde el atraso salarial y la falta de financiamiento también golpean el funcionamiento cotidiano.
En provincias como La Pampa, el escenario es seguido con atención por docentes y estudiantes, ante el riesgo de recortes que afecten carreras, investigaciones y servicios universitarios.
El debate reabre una discusión de fondo sobre el rol del Estado en la educación superior y el sostenimiento de la universidad pública, en un contexto de ajuste que ya impacta en distintos sectores.
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