Más de 41 millones de colombianos acudirán este domingo a las urnas para definir al próximo presidente del país. La segunda vuelta enfrentará al oficialista Iván Cepeda y al abogado Abelardo de la Espriella, en una elección marcada por la polarización política, la inseguridad y el debate sobre el rumbo económico y social de Colombia.
Un total de 41.287.084 ciudadanos están habilitados para votar en el balotaje que definirá al sucesor de Gustavo Petro para el período 2026-2030.
Abelardo de la Espriella, abogado de 47 años y referente de la derecha, llega a la segunda vuelta tras obtener el 43,74% de los votos en la primera elección. Es identificado por medios internacionales como un candidato antisistema, cercano al presidente estadounidense Donald Trump, y propone una política de mano dura contra el narcotráfico y las organizaciones armadas.
Su rival es Iván Cepeda, senador de 63 años, filósofo y defensor de los derechos humanos, quien obtuvo el 40,90% de los sufragios en la primera vuelta. El dirigente es uno de los principales aliados del presidente saliente Gustavo Petro y plantea dar continuidad a las políticas sociales y revisar la estrategia de paz con los grupos armados.
La elección se desarrolla en un contexto de fuerte tensión política y de recrudecimiento de la violencia. Aunque en las últimas horas un grupo de 99 integrantes de una disidencia de las FARC inició un proceso de desarme y reincorporación a la vida civil, el país continúa afectado por atentados, enfrentamientos y el avance del narcotráfico.
Sin posibilidad de buscar la reelección, Petro deja el poder con respaldo entre los sectores populares, impulsado por indicadores como la reducción de la pobreza y del desempleo. Sin embargo, amplios sectores de la sociedad cuestionan su gestión por el deterioro de la seguridad.
La campaña también reflejó la polarización que atraviesa al país. De la Espriella propone reducir el tamaño del Estado, impulsar el fracking, endurecer la política criminal y fortalecer la relación con Estados Unidos. Cepeda, en cambio, defiende el proceso de paz, las políticas sociales y una mayor autonomía frente a Washington.
El resultado definirá si Colombia mantiene el rumbo iniciado por el primer gobierno de izquierda de su historia o gira hacia un modelo de corte conservador, en una de las elecciones más trascendentes de los últimos años.
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