Las tarifas eléctricas acumulan incrementos de hasta diez veces desde el inicio del proceso de recomposición tarifaria impulsado por el Gobierno nacional. Aunque en los últimos meses las subas se moderaron —en junio el ajuste para el AMBA fue del 1,5%—, el fuerte aumento acumulado impactó de lleno en los hogares, mientras continúan las diferencias en la calidad del servicio que prestan las distribuidoras.
En ese contexto, un informe del Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES) analizó el primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) y concluyó que, entre abril de 2025 y mayo de 2026, las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentaron entre un 29% y un 34%, levemente por encima de la inflación del mismo período.
El estudio remarca que el desempeño de las dos principales distribuidoras fue muy diferente. Mientras EDENOR cumplió con los parámetros de calidad establecidos por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), EDESUR registró un deterioro en sus indicadores y no alcanzó los objetivos previstos en 23 de los 24 partidos y comunas de su área de concesión.
Para evaluar la calidad del servicio, el ENRE utiliza dos indicadores: el SAIFI, que mide la frecuencia de los cortes, y el SAIDI, que registra la duración promedio de las interrupciones.
EDENOR operó con un SAIFI de 1,45 y un SAIDI de 3,52 horas, ambos por debajo de los límites regulatorios. En cambio, EDESUR registró un SAIFI de 5,04 y un SAIDI de 11,06 horas, muy por encima de los valores exigidos.
«EDESUR no arrancó el nuevo período regulatorio desde un punto de partida malo para luego mejorar: comenzó con un desempeño deficiente y empeoró», señaló el informe.
El relevamiento también analizó el impacto del nuevo esquema de segmentación tarifaria. En mayo, el precio efectivo de la energía para los usuarios de menores ingresos (N2) aumentó un 80,8%, mientras que para el segmento N3 la suba fue del 8,7%.
Además, el IAETES advirtió que el actual sistema de subsidios termina beneficiando en mayor medida a quienes consumen más energía, ya que el descuento se aplica por kilovatio hora dentro del bloque subsidiado.
Los mayores problemas de calidad del servicio se concentraron en municipios del segundo y tercer cordón del conurbano bonaerense. San Vicente registró el mayor promedio de cortes, con 22,67 interrupciones por usuario durante el semestre, mientras que Cañuelas encabezó el ranking de duración de los cortes, con 38,57 horas promedio.
Para el instituto, la concentración de los incumplimientos en las zonas más vulnerables refleja un patrón de subinversión histórica en la infraestructura eléctrica, pese al fuerte incremento tarifario registrado durante los últimos dos años.
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