Un estudio del Centro de Economía Política Argentina analizó diez variables para evaluar los primeros 1.000 días de la gestión de Javier Milei. El trabajo señala una caída del salario real, 411 mil empleos registrados menos, más de 30 mil empresas empleadoras perdidas y un fuerte crecimiento de la morosidad de las familias. También advierte que la inversión no logra consolidarse y que la producción industrial permanece por debajo de los niveles previos al cambio de Gobierno.
Al cumplirse 1.000 días desde la asunción de Javier Milei, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) realizó un balance de la gestión económica a partir de diez indicadores vinculados con los ingresos, el mercado laboral, el consumo, el crédito, la inversión y la producción.
El informe toma como punto de partida el 10 de diciembre de 2023 —con datos que en algunos casos comparan desde noviembre de ese año— y utiliza estadísticas de organismos oficiales como INDEC, BCRA, ANSES y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, además de información de fuentes privadas.
La conclusión del CEPA es crítica: sostiene que el deterioro de los ingresos, el consumo y el empleo convive con una inversión que no termina de consolidarse y una actividad industrial que continúa por debajo de los niveles anteriores a diciembre de 2023.
Salarios: fuerte disparidad entre privados y empleados públicos
Uno de los primeros indicadores analizados es el poder adquisitivo. Según el estudio, los salarios privados registrados se encontraban en junio de 2026 un 3,6% por debajo de noviembre de 2023 en términos reales.
La pérdida es considerablemente mayor dentro del Estado. El CEPA calcula una caída real del 37% para los trabajadores del sector público nacional y del 9,7% para los empleados públicos provinciales. Considerados en conjunto, los salarios registrados —públicos y privados— retrocedieron 8,2%.
El informe también realiza un cálculo alternativo utilizando una estructura de consumo basada en la ENGHo 2017/18. Bajo esa metodología, la pérdida del salario registrado alcanzaría el 18,5%. Se trata de una estimación elaborada por el propio CEPA y no del índice oficial de inflación utilizado actualmente por el INDEC.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) aparece como uno de los ingresos más golpeados: perdió, según el centro de estudios, 40,8% de poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026. Para recuperar el nivel promedio de 2023 debería aumentar $271.315, equivalente a una recomposición del 70,7%.
Jubilaciones: el impacto del bono congelado
Otro de los puntos centrales es la situación de los jubilados. El bono destinado a quienes perciben la mínima permanece en $70.000 desde marzo de 2024.
El CEPA calcula que, si ese monto hubiera seguido el mismo mecanismo de actualización del haber, en septiembre de 2026 debería ubicarse en $223.148. La diferencia alcanza así los $153.148 mensuales.
Al comparar el tercer trimestre de 2026 con el último trimestre del Gobierno anterior, el informe estima que la jubilación mínima con bono perdió 19,2% en términos reales. Para la mínima sin bono, la caída calculada es mucho menor: 1,5%.
La morosidad de las familias alcanzó niveles que no se veían desde 2001
Uno de los datos más sensibles del trabajo aparece en el endeudamiento de los hogares.
La morosidad bancaria de las familias pasó del 2,5% en noviembre de 2024 al 13% en julio de 2026, un nivel que, según CEPA, no se registraba desde la crisis de 2001.
La situación es todavía más marcada en los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC), categoría que el informe simplifica bajo la denominación de “billeteras virtuales”. Allí la mora pasó del 7,3% al 33,9%, incluso por encima del máximo del 27,1% alcanzado durante la pandemia.
Considerando conjuntamente ambas categorías, la irregularidad de las familias rondaba el 15,7% en julio.
El consumo sigue por debajo de los niveles previos
El cuarto indicador refleja otra de las dificultades de la economía: el consumo masivo.
De acuerdo con los cálculos realizados por CEPA sobre estadísticas del INDEC, las ventas reales de los supermercados se encuentran 10,3% por debajo del promedio comprendido entre enero de 2022 y noviembre de 2023.
En los autoservicios mayoristas la diferencia llega al 16,9%, mientras que los datos de la consultora Scentia muestran un retroceso del consumo masivo del 12,9% respecto del promedio de enero a noviembre de 2023.
La inversión, uno de los puntos débiles
El informe también pone el foco sobre una de las variables que el Gobierno considera centrales para su programa económico: la inversión.
De los nueve trimestres con información disponible desde el comienzo de la gestión, cinco mostraron caídas interanuales de la Formación Bruta de Capital Fijo. En el cuarto trimestre de 2025 retrocedió 2,6% y en el primero de 2026 la baja llegó al 11,6%.
En cuanto a la inversión extranjera directa registrada a través del mercado de cambios, el CEPA señala que entre diciembre de 2023 y julio de 2026 se acumuló un saldo negativo de US$1.193 millones. En julio, particularmente, el flujo había sido positivo en apenas US$40 millones.
Desocupación: 323 mil personas más que al inicio de la gestión
La tasa de desocupación alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026. El dato se ubicó apenas 0,1 punto por debajo del mismo trimestre de 2025, pero el informe advierte sobre lo ocurrido en términos absolutos.
Respecto del cuarto trimestre de 2023, la cantidad de personas sin trabajo aumentó en 323.000 y alcanzó a aproximadamente 1.765.000 personas.
El CEPA señala además que durante el último año se incorporaron 328.000 personas al empleo, mientras que la población económicamente activa creció en 342.000. Es decir, se crearon puestos de trabajo, pero no en cantidad suficiente para absorber a quienes se incorporaron al mercado laboral.
Más de 411 mil empleos registrados menos
El deterioro resulta más pronunciado al observar exclusivamente el trabajo registrado en unidades productivas.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la cantidad de trabajadores registrados pasó de 9.857.173 a 9.445.560. Son 411.613 puestos menos, una contracción del 4,18%. El CEPA traduce esa diferencia en un promedio de alrededor de 450 empleos registrados perdidos por día.
La industria manufacturera encabeza la pérdida con 97.312 empleos menos, seguida por la construcción (-80.399), transporte y almacenamiento (-72.480) y administración pública (-72.312).
En términos porcentuales, la construcción fue uno de los sectores más afectados, con una contracción del 16,8% en su cantidad de trabajadores registrados.
Informalidad: más de cuatro de cada diez trabajadores
El informe muestra, al mismo tiempo, un incremento del empleo no registrado.
Durante el primer trimestre de 2026 la informalidad laboral alcanzó el 44,2%, 2,2 puntos porcentuales más que un año antes y 3,4 puntos por encima del primer trimestre de 2023.
Para el CEPA, esta combinación entre pérdida de puestos registrados y crecimiento de formas de contratación más precarias revela un deterioro en la composición del mercado de trabajo, aun cuando puedan observarse períodos de crecimiento del empleo total.
Más de 30 mil empresas empleadoras menos
Otro indicador utilizado para medir la evolución del entramado productivo es la cantidad de empleadores registrados.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 pasaron de 512.357 a 481.724, lo que representa una reducción de 30.633 empleadores. En promedio, equivale a 33,5 empresas por día, según el cálculo realizado por el centro de estudios.
El comercio fue el sector que más empleadores perdió en términos absolutos, con 8.408 menos. En términos relativos, las mayores contracciones se registraron en servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-17,2%), transporte y almacenamiento (-17,1%), servicios inmobiliarios (-13,8%) y construcción (-9,3%).
La industria continúa por debajo de los niveles anteriores
El último indicador analizado es la producción manufacturera. Según el CEPA, sobre la base del Índice de Producción Industrial del INDEC, la actividad industrial cayó 2,2% interanual durante el primer semestre de 2026.
Pero el trabajo plantea una comparación más amplia: el promedio de producción industrial registrado durante la gestión de Milei se ubica 10,2% por debajo del promedio del período anterior.
El estudio destaca especialmente este indicador por el impacto que tiene la industria sobre el empleo, la inversión y las cadenas de proveedores.
Un balance económico con señales de deterioro
El informe no desconoce que algunos indicadores atravesaron períodos de recuperación durante estos 1.000 días. En los salarios, por ejemplo, identifica una recomposición parcial luego del fuerte retroceso inicial, aunque sostiene que esa mejora no alcanzó para regresar a los niveles previos y posteriormente volvió a estancarse.
La fotografía que construye el CEPA, sin embargo, muestra un problema más amplio que la evolución de una sola variable: salarios que no recuperaron plenamente su poder adquisitivo, jubilaciones afectadas por el congelamiento del bono, mayor morosidad, consumo deprimido, pérdida de empleo formal y de empresas, aumento de la informalidad y una industria todavía por debajo de sus niveles anteriores.
A 1.000 días de la llegada de Milei a la Casa Rosada, el trabajo plantea así una discusión que excede la desaceleración de la inflación y el equilibrio fiscal —dos de los principales resultados reivindicados por el Gobierno— y pone el foco sobre qué ocurrió durante el proceso de estabilización con los ingresos de los hogares, el empleo y la estructura productiva argentina.
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