Tras una extensa sesión de más de quince horas, el Gobierno nacional logró aprobar en el Senado el proyecto de reforma laboral, una de las iniciativas centrales de la agenda del presidente Javier Milei. La votación terminó con 42 votos a favor y 30 en contra, y ahora la norma será girada a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo espera tratarla antes del 27 de febrero.
La Libertad Avanza consiguió articular una mayoría con el respaldo del radicalismo, el PRO y diversos bloques provinciales, lo que le permitió imponerse en el debate pese al fuerte rechazo del peronismo y sectores sindicales.
Los apoyos y los rechazos
Los votos afirmativos provinieron de los 20 senadores de La Libertad Avanza, 10 de la UCR, 3 del PRO y legisladores de bloques provinciales como Provincias Unidas, Frente Social de la Concordia, Independencia, Despierta Chubut, Primero los Salteños, Frente Cívico y La Neuquinidad.
Ese acompañamiento reflejó también el respaldo político de varios gobernadores, entre ellos Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Martín Llaryora (Córdoba) y Hugo Passalacqua (Misiones).
En tanto, los 30 votos negativos correspondieron al interbloque peronista —bloques Justicialista, Convicción Federal y Frente Cívico de Santiago del Estero—, a los que se sumaron dos senadores de Santa Cruz.
Una sesión extensa y con fuerte presencia política
La sesión comenzó a las 11.13, con el quórum aportado por el oficialismo y sus aliados, y la votación en general se concretó a la 1.20 de la madrugada, mientras que el debate en particular concluyó cerca de las 4 de la mañana.
En el tramo final estuvieron presentes en el recinto la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el subsecretario Eduardo “Lule” Menem; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Luego de la sanción del Presupuesto 2026 en diciembre, la reforma laboral aparece como una de las leyes clave que el Gobierno busca consolidar tras la aprobación de la Ley Bases en 2024.
Qué plantea la reforma laboral
El proyecto aprobado promueve cambios estructurales en el régimen laboral argentino. Entre los principales puntos se destacan:
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Incentivos para la formalización del empleo, con reducción de cargas impositivas.
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Topes a las indemnizaciones y mecanismos alternativos para cubrir despidos.
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Habilitación de convenios colectivos por empresa.
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Creación del banco de horas.
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Límites al derecho de huelga en servicios esenciales.
Durante el debate en particular, el oficialismo rechazó todas las modificaciones impulsadas por el peronismo. En uno de los puntos más discutidos, se avanzó con la eliminación del aporte obligatorio a sindicatos y cámaras empresariales, estableciendo que sean voluntarios, con topes del 2% para gremios y del 0,5% para cámaras empresariales.
Negociaciones de último momento
Sobre el cierre, el oficialismo incorporó como anexo el traspaso de la Justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, al no haber podido tratarlo como proyecto independiente en sesiones extraordinarias.
También se resolvió mantener que el pago de salarios quede exclusivamente en manos de entidades bancarias, rechazando el pedido del PRO de habilitar billeteras virtuales, salvo que estas se adecuen a las normativas del Banco Central.
Además, se definió sostener hasta 2028 el actual esquema de financiamiento del INCAA, que luego pasará a depender de partidas del Presupuesto Nacional.
Un debate con cruces duros
En el cierre del debate, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, defendió el proyecto y calificó al régimen vigente como una “legislación obsoleta”, asegurando que la reforma permitirá dinamizar el sector privado y generar empleo.
Desde la oposición, el senador José Mayans denunció que la ley es “inconstitucional”, al considerar que viola el artículo 14 bis de la Constitución y tratados internacionales. “Se modifican 41 leyes y se pretende tratar todo en un día”, cuestionó.
Otros senadores opositores, como Mariano Recalde, afirmaron que la norma “no está pensada para generar trabajo” y advirtieron sobre un retroceso en derechos laborales históricos.
Uno de los puntos más polémicos fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a financiar despidos mediante aportes empresariales, una medida que incluso generó reparos entre algunos legisladores que acompañaron el proyecto en general.
Con la aprobación en el Senado, la reforma laboral entra ahora en una etapa decisiva en Diputados, donde el oficialismo buscará repetir la estrategia de consensos para convertirla en ley.
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