Miles de personas se movilizaron en todo el país en una nueva jornada de protesta contra la violencia de género. El documento central cuestionó al Gobierno nacional y reclamó políticas públicas de protección para mujeres y diversidades.
A 11 años de la primera movilización que marcó un antes y un después en la agenda pública argentina, el movimiento Ni Una Menos volvió a convocar este 3 de junio a miles de personas en distintas ciudades del país para reclamar el fin de los femicidios, el acceso a la justicia y la continuidad de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia por motivos de género.
La jornada estuvo atravesada por actos, marchas y concentraciones en plazas y espacios públicos de todo el territorio nacional, donde organizaciones feministas, sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos renovaron las consignas que dieron origen al movimiento en 2015.
El documento consensuado por las organizaciones convocantes sostuvo que el país atraviesa un contexto de creciente vulnerabilidad para mujeres y diversidades, y cuestionó el desmantelamiento de organismos y programas vinculados a la prevención y asistencia de las violencias de género.
Entre los principales reclamos se destacaron los pedidos de justicia por las víctimas de femicidios registrados en los últimos meses, la búsqueda de mujeres desaparecidas y la exigencia de fortalecer los mecanismos estatales de protección y acompañamiento. También se plantearon cuestionamientos a iniciativas legislativas consideradas regresivas en materia de derechos y se reclamó la plena implementación de políticas de educación sexual integral y salud sexual y reproductiva.
Las organizaciones participantes denunciaron además el impacto de la crisis económica sobre mujeres y diversidades, advirtiendo que las situaciones de violencia suelen agravarse en contextos de pobreza, precarización laboral y falta de acceso a recursos básicos.
La movilización de este año se desarrolló bajo la consigna de que la lucha contra la violencia machista continúa siendo una deuda pendiente de la democracia argentina. En ese marco, el documento final llamó a profundizar la organización colectiva y a sostener la presencia en las calles frente a lo que definieron como un escenario de retroceso en materia de derechos.
El movimiento Ni Una Menos surgió el 3 de junio de 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la localidad santafesina de Rufino. Desde entonces, la consigna se convirtió en una referencia internacional en la lucha contra la violencia de género y cada año convoca movilizaciones en distintos puntos de Argentina y América Latina.

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