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De Acá a la China

Pato Oliveri presenta “Las fugitivas” en Santa Rosa: “Sostener el teatro en estos tiempos es un espacio de resistencia”

micPato Oliveritoday27 octubre, 2026

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    Pato Oliveri presenta “Las fugitivas” en Santa Rosa: “Sostener el teatro en estos tiempos es un espacio de resistencia” Pato Oliveri


La actriz piquense conversó con Sebastián González en “De Acá a la China”, por Radio Sonar, sobre la obra que llegará este sábado a la sala ATTP. Una historia atravesada por el humor, las tensiones sociales y los vínculos de poder, que también invita a reflexionar sobre el esfuerzo de quienes sostienen el teatro independiente en La Pampa.

El teatro independiente pampeano vuelve a encontrarse con el público santarroseño. Este sábado, a las 21, la sala de la Asociación Trabajadores del Teatro Pampeano (ATTP) recibirá Las fugitivas, una producción del Grupo Ruido y Nueces de General Pico, con dramaturgia de Héctor Levy Daniel y dirección de Marigela Ginard.

En diálogo con Sebastián González, durante el programa De Acá a la China, que se emite de lunes a viernes de 18 a 20 por Radio Sonar 97.9, la actriz Pato Oliveri compartió detalles de la puesta en escena, el particular proceso de creación y las dificultades que atraviesa la actividad teatral en el actual contexto económico y cultural.

Una historia de criadas, secretos y destinos que cambian

Inspirada en el universo de Las criadas, la célebre obra del dramaturgo francés Jean Genet, y en el hecho histórico que dio origen a aquella historia, Las fugitivas propone un recorrido por las relaciones de poder, la subordinación y los deseos ocultos.

Ambientada hacia la década de 1950, la trama presenta a dos hermanas, Alba y Lina, que trabajan como criadas en una residencia de clase alta. Sus días transcurren bajo una rutina estricta, condicionada por la presencia de una señora autoritaria y por las reglas de un mundo al que pertenecen sin poder disfrutar de sus privilegios.

En ese escenario, las protagonistas construyen un universo propio de fantasías, juegos y representaciones que les permite escapar, al menos por momentos, de su realidad cotidiana. Pero un acontecimiento inesperado altera definitivamente el equilibrio de esa convivencia.

La propuesta combina situaciones de humor con momentos de creciente tensión dramática, en una historia que invita a pensar las desigualdades sociales, los vínculos de dependencia y los límites entre la realidad y la imaginación.

El elenco está integrado por Estela Pacheco y Marcela Sanz, quienes interpretan a las dos criadas, y Pato Oliveri, en el papel de la señora de la casa.

Más de un año de ensayos y una directora a la distancia

Uno de los aspectos más singulares de esta producción fue su proceso de preparación. Durante más de un año, el elenco trabajó con la directora Marigela Ginard través de encuentros virtuales por Zoom.

Ginard, oriunda de General Pico y con una extensa trayectoria teatral desarrollada en Buenos Aires, acompañó a las actrices a distancia, en un proceso que exigió constancia, compromiso y una particular forma de construcción colectiva.

Los encuentros virtuales se complementaron con intensas jornadas presenciales de dos y tres días cada vez que la directora viajaba a General Pico.

La experiencia permitió consolidar una puesta en escena que reúne a artistas de distintas generaciones y trayectorias, con una fuerte impronta del teatro independiente pampeano.

Pato Oliveri también destacó el trabajo de quienes participaron detrás del escenario, un aspecto que muchas veces queda fuera de la mirada del espectador, pero que resulta fundamental para construir la identidad de una obra.

La asistencia de dirección está a cargo de Marcela Ombroni, mientras que el diseño de iluminación corresponde a Ricardo Sica, profesional de reconocida trayectoria internacional. José Escobar participó en el desarrollo escenográfico y Diego Arce, vinculado a Boombox y radicado en Santa Rosa, tuvo a su cargo tareas de arte y sonorización.

“De esto no vivimos”: el esfuerzo de hacer teatro en La Pampa

Más allá de la presentación de Las fugitivas, la conversación permitió abordar una problemática que atraviesa a buena parte de los trabajadores culturales de la provincia: las dificultades económicas para sostener proyectos artísticos independientes.

Oliveri fue contundente al describir la realidad de quienes dedican buena parte de su vida a la actividad teatral.

“Es más el dinero que uno pone, el esfuerzo, el tiempo, que lo que reditúa. Pero bueno, cuando uno tiene en el alma el amor al teatro y a conocer gente… hay toda una comunidad cultural importante. Se hacen muchas cosas, pero todo a pulmón”, expresó.

La actriz remarcó que la actividad requiere una dedicación que difícilmente encuentra una compensación económica equivalente.

“De esto no vivimos. Claramente tenemos que hacer otras actividades para poder vivir porque del teatro acá en La Pampa es muy poca gente la que puede decir que puede vivir de eso”, señaló.

Sus palabras reflejan una realidad compartida por numerosos grupos teatrales de la provincia, que sostienen sus producciones mediante la autogestión, el trabajo colectivo y el compromiso personal de sus integrantes.

La cultura como espacio de resistencia

Durante la entrevista, Oliveri también reflexionó sobre el escenario sociopolítico y el retroceso de las políticas de financiamiento cultural.

“Son tiempos muy duros, muy difíciles… la cultura está por debajo todavía de la educación, así que sostener esta labor teatral se hace un espacio de resistencia realmente”, sostuvo.

Y agregó: “Son espacios de resistencia donde seguimos apostando a hacer teatro, a hacer cultura, a poner el hombro a estos tiempos que son difíciles, pero que no nos tienen que bajonear. En algún momento esto se revertirá”.

La actriz recordó, además, la importancia que tuvieron históricamente los programas públicos de promoción teatral para que los elencos del interior pudieran circular, capacitarse y mostrar sus producciones en otros puntos del país.

“Yo me pude subir por primera vez a un avión gracias al Instituto del Teatro que nos financió los pasajes para viajar a Ushuaia”, relató.

Para Pato Oliveri, ese tipo de experiencias demuestra que el acompañamiento estatal no constituye simplemente una transferencia de recursos, sino una herramienta para ampliar las oportunidades de creación, formación e intercambio cultural.

“No tenemos nada que envidiarle a ningún grupo de Buenos Aires”

Otro de los ejes de la conversación fue la calidad artística de las producciones que se desarrollan fuera de los grandes centros culturales del país.

Con una trayectoria vinculada al histórico grupo Casiopea y a distintas experiencias del teatro piquense, Oliveri reivindicó el profesionalismo y la formación de quienes trabajan desde hace décadas en los escenarios provinciales.

“Acá vamos a brindar un trabajo que no tiene nada que envidiarle a ningún grupo de Buenos Aires, porque es la verdad. Y hay un montón de trabajo de gente de La Pampa, de Pico, que estamos desde hace años haciendo teatro y luchando para poder perfeccionarnos”, afirmó.

En ese sentido, destacó que la continuidad del teatro independiente también depende de la respuesta de los espectadores.

“Ahí entra en juego el público… el hecho de que la gente pueda disponer de un dinero para ir a ver una obra de teatro es como subirse al mismo tren, digamos: apoyar a que esto siga, a que persistamos, a que podamos seguir sosteniéndonos en esta labor que amamos”.

La reflexión resume buena parte del espíritu de la propuesta: asistir a una función no representa únicamente una experiencia artística, sino también una forma concreta de acompañar a quienes mantienen viva la producción cultural local.

Una invitación a acompañar el teatro pampeano

Con una historia que combina humor, dramatismo y tensiones sociales, Las fugitivas llega a Santa Rosa como resultado de un extenso proceso de trabajo colectivo y de una apuesta sostenida por la creación teatral desde el interior de la provincia.

La función será este sábado 31 de octubre, a las 21, en la sala ATTP de Santa Rosa. Las entradas anticipadas tienen un valor de 20.000 pesos, mientras que en puerta costarán 25.000 pesos.

En tiempos en que producir cultura supone enfrentar dificultades cada vez mayores, la presentación también constituye una oportunidad para encontrarse con el trabajo de artistas pampeanos que siguen apostando al escenario como lugar de expresión, reflexión y resistencia.


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