La actriz y comediante presenta este fin de semana en el teatro TKQ de Santa Rosa “Mama mía”, una obra que transforma una experiencia personal con el cáncer de mama en una propuesta cargada de humor, emoción y reflexión. En diálogo con Sebastián González, en De Acá a la China, compartió su historia y el poder de la risa para enfrentar los momentos más difíciles.
Hay experiencias que transforman la vida y también la manera de mirar el mundo. Para Mariana Cabrol, actriz y comediante con más de 30 años de trayectoria, el diagnóstico de cáncer de mama que recibió en 2020 marcó el comienzo de un recorrido inesperado: convertir el miedo, la incertidumbre y la angustia en material artístico.
Durante una entrevista con Sebastián González en De Acá a la China, el programa que se emite de lunes a viernes de 18 a 20 por Sonar, Cabrol habló sobre el nacimiento de “Mama mía”, una obra de humor y cáncer que este fin de semana llegará al teatro Tecaqú de Santa Rosa.
Formada en teatro, clown, improvisación y stand-up, la artista encontró en el humor una herramienta para transitar el tratamiento oncológico, que se extendió durante un año y medio.
“Encontré en el humor una herramienta muy poderosa para poder canalizar todas esas emociones y no quedarme atrapada ahí”, contó.
Lo que comenzó con pequeños videos publicados en Instagram, donde abordaba con ironía situaciones vinculadas con la quimioterapia, la caída del cabello y la mastectomía, terminó generando una comunidad de mujeres que encontraron en esas historias una manera diferente de reconocerse y acompañarse.
“Mama mía” transcurre en una sala de espera médica, un espacio donde la protagonista atraviesa una verdadera montaña rusa emocional frente a los estudios, los resultados y la incertidumbre.
La propuesta combina situaciones disparatadas, momentos de profunda sensibilidad y una mirada crítica sobre las dificultades que enfrentan los pacientes dentro del sistema de salud.
“El cáncer es una palabra que no se nombra”, reflexionó Cabrol durante la entrevista. Y explicó que, aunque la enfermedad aparece explícitamente en el subtítulo de la obra, luego no vuelve a mencionarse: está presente en las situaciones, en los cuerpos y en las emociones.
Lejos de banalizar la enfermedad, la actriz propone utilizar la risa como una forma de acercarse a aquello que muchas veces resulta difícil expresar.
“En el momento de un tratamiento oncológico, la risa tiene un valor inconmensurable porque no hay tantos momentos de risa. Son más momentos solemnes, de angustia o de miedo”, señaló.
Radicada en Traslasierra, Córdoba, Cabrol reconoce que su recorrido artístico adquirió un significado diferente después de atravesar la enfermedad.
“Siento que todo mi recorrido de más de 30 años me hubiese estado preparando para tener esta herramienta cuando la iba a necesitar”, expresó.
La conexión con otras mujeres, los mensajes recibidos a través de las redes sociales y las historias compartidas fueron fundamentales para transformar una experiencia individual en una propuesta de encuentro y acompañamiento.
En ese sentido, la actriz destacó la importancia de construir redes de apoyo y generar espacios donde las personas puedan hablar de la enfermedad sin prejuicios, silencios ni estigmas.
Para Cabrol, el teatro tiene la capacidad de producir algo que va mucho más allá del entretenimiento.
“Siento que una persona que entra a ver ‘Mama mía’ se va modificada, se va distinta de como entró. Y esto es lo que yo considero un éxito en una obra teatral”, aseguró.
La presentación en Santa Rosa será una oportunidad para acercarse a una propuesta que invita a reír, emocionarse y reflexionar sobre la enfermedad desde una perspectiva profundamente humana.