La formación abordó aplicaciones prácticas de la IA en la administración provincial, pero también sus riesgos y criterios para un uso responsable. Participaron trabajadores de Santa Rosa y de distintas localidades del interior.
Más de 300 agentes de la administración pública de La Pampa participaron de una capacitación destinada a conocer las posibilidades, riesgos y aplicaciones de la inteligencia artificial en las tareas del Estado.
La actividad, denominada “Inteligencia Artificial en la Administración Pública: Oportunidades, Riesgos y Aplicaciones Prácticas”, combinó una instancia presencial en el Centro Cultural MEDASUR de Santa Rosa con participación virtual de trabajadores del interior provincial.
A través de Zoom se sumaron agentes de General Pico, Intendente Alvear, Cuchillo Có, Villa Mirasol, Santa Isabel, Toay y General Campos, entre otras localidades.
IA aplicada a las tareas cotidianas
La capacitación tuvo una duración de dos horas y estuvo a cargo de Cecilia Barreto, de la Dirección General de Inclusión Digital.
La propuesta se concentró en explicar qué es la inteligencia artificial, de qué manera puede incorporarse a las tareas cotidianas de la administración y cuáles son las buenas prácticas necesarias para utilizarla responsablemente.
Uno de los ejes fue la incorporación de estas herramientas sin desplazar el criterio profesional de los trabajadores, particularmente en procesos relacionados con la toma de decisiones y la prestación de servicios públicos.
La capacitación forma parte del Programa de Capacitación para la Administración Pública Provincial, que este año cumple una década.
Durante la apertura, el ministro de Conectividad y Modernización, Antonio Curciarello, destacó la necesidad de mantener instancias de formación permanente frente a los cambios tecnológicos.
El funcionario vinculó la incorporación de nuevas herramientas con la posibilidad de asistir determinadas tareas administrativas y mejorar los procesos de toma de decisiones dentro del Estado.
IA, oportunidades y riesgos
La formación también planteó una discusión que comienza a adquirir mayor relevancia dentro de las administraciones públicas: cómo incorporar inteligencia artificial sin perder control humano sobre los procesos y las decisiones.
En ese sentido, el curso no se limitó a las aplicaciones prácticas, sino que incorporó los riesgos asociados con estas tecnologías y la necesidad de establecer criterios para su utilización responsable.
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