Un informe de la Fundación Encuentro advierte que el aumento de la nafta superó ampliamente la evolución de los salarios privados y deterioró la capacidad de compra. Un salario promedio permite cargar casi diez tanques menos que a fines de 2023.
El precio de los combustibles acumula un incremento superior al 550% desde el inicio del gobierno de Javier Milei, una suba que superó tanto la inflación como la evolución de los salarios y redujo significativamente el poder adquisitivo de los trabajadores.
Según un informe de la Fundación Encuentro, el litro de nafta súper, que rondaba los $311 a fines de 2023, actualmente supera los $2.000.
La diferencia adquiere otra dimensión cuando se compara con los ingresos. Mientras los salarios privados registraron un incremento del 311% durante el período analizado, el relevamiento ubica el aumento de la nafta súper muy por encima de esa evolución.
Casi diez tanques menos por salario
El informe mide el deterioro del poder adquisitivo a partir de una comparación concreta: cuántos tanques de 50 litros pueden comprarse con un salario promedio del sector privado.
En 2023, un sueldo permitía adquirir el equivalente a 26,3 tanques. Actualmente esa capacidad se redujo a 16,4, lo que representa una caída cercana al 38%.
En otras palabras, un trabajador privado perdió en poco más de dos años la capacidad de comprar casi diez tanques de combustible con un salario promedio.
El estudio relaciona este comportamiento con la política implementada desde diciembre de 2023, cuando el Gobierno nacional avanzó con una fuerte devaluación y la liberación de los precios del sector.
El efecto llega más allá del surtidor
El encarecimiento de los combustibles no afecta únicamente a quienes utilizan un vehículo. También tiene consecuencias sobre los costos de transporte y logística y, por esa vía, sobre los precios finales de alimentos y otros productos.
La Fundación Encuentro estima que el incremento de los combustibles puede ejercer una presión de hasta 2,5 puntos sobre la inflación.
“El combustible caro no lo paga solo el automovilista: lo paga cualquiera que compra comida”, sostiene el documento.
El informe también cuestiona que, pese al fuerte crecimiento de la producción petrolera de Vaca Muerta, los precios internos continúen tomando como referencia valores internacionales.
Según el relevamiento, entre agosto de 2025 y agosto de 2026 la producción de petróleo en Vaca Muerta creció un 47%, mientras las refinerías operan con altos niveles de utilización.
El debate por los fondos destinados a las rutas
Otro de los puntos abordados es el destino del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), cuyos recursos tienen asignaciones vinculadas, entre otros destinos, a infraestructura vial.
De acuerdo con el informe, durante los últimos dos años y medio se recaudaron alrededor de $1,5 billones, pero solamente el 26% habría sido ejecutado en obras viales, mientras una parte importante de los recursos permaneció colocada en instrumentos financieros.
La cuestión adquirió especial relevancia en los últimos días a partir de la discusión sobre el deterioro de las rutas nacionales y el destino de los recursos recaudados para infraestructura vial.
Así, el precio de los combustibles vuelve a ubicarse en el centro de la discusión económica: no solamente por lo que cuesta llenar un tanque, sino por su impacto sobre los salarios, el transporte, los precios y el financiamiento de la red vial nacional.
Comentarios de las entradas (0)