Un informe de la Fundación Encuentro reveló que el 58,7% de los hogares utilizó alguna forma de financiamiento durante el primer trimestre. La proporción aumenta entre las familias con menores a cargo y alcanza al 71,1% de los hogares con trabajadores asalariados.
El uso del crédito y otras formas de financiamiento alcanza a una parte considerable de los hogares argentinos. Durante el primer trimestre de 2026, el 58,7% de los hogares urbanos recurrió a algún mecanismo para financiar sus gastos, según un estudio elaborado por la Fundación Encuentro.
El dato aparece en un contexto marcado por el crecimiento de la morosidad, que en julio llegó al 12,9%, de acuerdo con la información consignada en el informe.
Sin embargo, el nivel actual de hogares que recurren al financiamiento no constituye un récord histórico. El máximo de la serie se registró durante el cuarto trimestre de 2019, cuando alcanzó al 61,6%.
Los hogares con niños recurren más al financiamiento
Una de las diferencias más significativas aparece cuando se analiza la composición familiar.
Entre los hogares con menores de edad, el 62,8% utiliza algún tipo de financiamiento, mientras que la proporción disminuye al 52,7% entre aquellos que no tienen niños o adolescentes a cargo.
El estudio también muestra diferencias según la situación laboral.
En los hogares donde existe al menos un trabajador asalariado, el 71,1% recurre al financiamiento. Entre aquellos vinculados al empleo informal, el porcentaje desciende al 55,8%.
Esto indica que el acceso al financiamiento no depende exclusivamente de la necesidad económica: también intervienen las posibilidades concretas de acceder a tarjetas, préstamos u otros instrumentos de crédito.
También se financian los hogares de mayores ingresos
Otro de los datos relevantes es que los sectores de mayor poder adquisitivo son los que proporcionalmente más utilizan mecanismos de financiamiento.
Según el relevamiento, 7 de cada 10 hogares de ingresos altos financian parte de sus gastos.
En los sectores de menores recursos la proporción es algo inferior —alrededor de 6 de cada 10 hogares—, aunque en estos casos el informe vincula con mayor fuerza el endeudamiento con la necesidad de conseguir recursos para llegar a fin de mes.
La diferencia resulta importante: tomar financiamiento no necesariamente significa atravesar dificultades económicas. Puede utilizarse para administrar gastos o aprovechar instrumentos crediticios, mientras que en los hogares más vulnerables puede responder a la insuficiencia de los ingresos corrientes.
Fiado, tarjetas y distintas formas de deuda
El informe señala además que uno de cada tres hogares utiliza el fiado o la tarjeta como mecanismo de financiamiento, mientras que dos de cada diez combinan diferentes modalidades.
Geográficamente, el Noroeste argentino aparece como la región con mayor utilización: aproximadamente 7 de cada 10 hogares relevados recurrieron a algún tipo de financiamiento.
Los datos aportan así una dimensión adicional a la discusión sobre el endeudamiento familiar. Mientras el Gobierno nacional ha relacionado el crecimiento del crédito con una mayor disponibilidad de financiamiento, el informe muestra que el fenómeno tiene características diferentes según ingresos, composición familiar, empleo y región.
El 58,7% registrado durante el primer trimestre de 2026 no constituye el máximo histórico, pero confirma que el financiamiento forma parte de la economía cotidiana de una mayoría de los hogares urbanos argentinos, en un escenario donde el aumento de la morosidad agrega una señal de alerta sobre la capacidad de pago de una parte de esas familias.
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