Las imágenes registradas durante un procedimiento en pleno centro de la capital pampeana muestran a un efectivo que empuja y patea a una joven cuando ya estaba reducida, y luego golpea a un muchacho esposado. La mujer presentó una denuncia penal por las agresiones y por presuntos maltratos posteriores en la Seccional Tercera. El Gobierno provincial entregó material audiovisual a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas.
Un grave episodio de violencia policial ocurrido frente a la Catedral de Santa Rosa generó indignación después de que comenzara a circular un video que muestra agresiones de un efectivo contra dos jóvenes durante un procedimiento realizado en las primeras horas del domingo 1 de noviembre.
El hecho ocurrió sobre la calle Avellaneda, en inmediaciones de la plaza San Martín, uno de los sectores más transitados del centro de la capital pampeana.
Las imágenes registradas por un testigo muestran cómo un policía empuja violentamente a una joven, que cae sobre el asfalto. Mientras otras dos agentes la mantienen inmovilizada en el suelo, el mismo efectivo vuelve a acercarse y le aplica patadas.
La secuencia continúa con una agresión contra otro joven, que se encontraba reducido y esposado. El uniformado le propina golpes mientras permanece bajo custodia policial.
La difusión del registro audiovisual abrió interrogantes sobre el uso de la fuerza, la actuación de los agentes involucrados y los mecanismos de control de los procedimientos policiales.
La joven denunció que intentaba ayudar a su hermano
La mujer agredida fue identificada como Priscila Mora Grandon, de 20 años, quien presentó una denuncia penal acompañada por su madre y su hermano de 18 años.
Según su relato, los incidentes comenzaron después de que un desconocido intentara provocar una pelea con su grupo de amigos a la salida de un local nocturno.
La situación derivó en un enfrentamiento en la vía pública y en la intervención de efectivos policiales.
Priscila aseguró que intentaba evitar que su hermano quedara involucrado en el conflicto cuando dos policías que circulaban en motocicleta intervinieron y lo hicieron caer al suelo.
De acuerdo con su testimonio, uno de los agentes inmovilizó al joven presionándole la cabeza contra el pavimento.
La mujer afirmó que se acercó porque temía que su hermano no pudiera respirar y que, al intentar intervenir, recibió un golpe, fue empujada violentamente y terminó siendo pateada cuando estaba en el suelo.
La denuncia de la joven deberá ser evaluada junto con las grabaciones, los testimonios y las demás pruebas que reúna la investigación.
Denuncian vejaciones dentro de la comisaría
El episodio no habría terminado con las agresiones registradas en la calle.
Priscila denunció que, después de ser trasladada junto con su hermano a la Seccional Tercera, sufrió nuevos maltratos por parte del personal policial.
Según su presentación, los efectivos se burlaron de ella y una médica que debía examinarla se retiró sin constatar las lesiones que denunciaba.
La joven también afirmó que fue obligada a desnudarse durante una requisa realizada en condiciones que habrían permitido que otros integrantes de la dependencia observaran la situación.
Estas acusaciones, que involucran posibles vejaciones y omisiones en la atención médica, forman parte de los hechos que deberán esclarecer las autoridades judiciales.
La denuncia fue presentada ante la fiscala adjunta Anabella Libertad Kletzel.
El Gobierno provincial entregó las grabaciones a la Fiscalía
Frente a la repercusión del caso, el Ministerio de Seguridad y Justicia y la Jefatura de Policía de La Pampa informaron que pusieron a disposición de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) la información y el material audiovisual relacionado con el procedimiento.
En una comunicación oficial, las autoridades señalaron que la institución colaborará con los organismos competentes y actuará conforme a las resoluciones que surjan de la investigación.
La intervención de la FIA apunta a determinar eventuales responsabilidades administrativas dentro de la fuerza.
En paralelo, la denuncia penal deberá establecer si las conductas atribuidas a los agentes constituyen delitos y quiénes participaron de las agresiones y los presuntos maltratos posteriores.
Hasta el momento de la información difundida, no se había anunciado públicamente una medida preventiva de apartamiento de los efectivos involucrados en este procedimiento.
Un nuevo caso que vuelve a poner bajo análisis la actuación policial
El episodio se conoce mientras continúa otra investigación por presunta violencia policial en Santa Rosa.
En septiembre, el músico y lutier Lautaro Díaz denunció haber sufrido graves agresiones durante un procedimiento en la Terminal de Ómnibus de la ciudad y posteriormente dentro de una dependencia policial.
Por ese caso, siete efectivos de la Seccional Primera fueron imputados y pasados preventivamente a situación de pasiva.
Aunque se trata de hechos diferentes y de investigaciones independientes, ambos episodios vuelven a plantear la necesidad de examinar los protocolos de intervención, los mecanismos de supervisión y las garantías de las personas detenidas.
El uso de la fuerza por parte de los agentes de seguridad debe ajustarse a criterios de legalidad, necesidad y proporcionalidad. La reducción o detención de una persona no habilita agresiones ni castigos físicos.
En el caso ocurrido frente a la Catedral, las imágenes constituyen un elemento relevante para la investigación, especialmente porque muestran golpes contra personas que aparentemente ya estaban bajo control policial.
La identificación de los agentes, la evaluación de las lesiones y el análisis de las grabaciones serán fundamentales para determinar responsabilidades. Mientras tanto, el episodio reabre un debate necesario sobre los límites de la actuación policial y la obligación del Estado de garantizar la integridad de las personas durante cualquier procedimiento de seguridad.
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