Los incidentes se registraron este martes en aeronaves que viajaban hacia Polonia, España y Bulgaria. Uno de los aviones transportaba a 181 personas y debió ser desviado de su destino original. Las autoridades desplegaron equipos especializados para inspeccionar las aeronaves y garantizar la seguridad de los pasajeros.
Una serie de amenazas de bomba contra cuatro vuelos comerciales provocó este martes 3 de noviembre operativos de emergencia en distintos aeropuertos europeos. Los episodios afectaron a aeronaves que cubrían rutas desde Londres, Copenhague, Mánchester e Israel, con destino a Polonia, España y Bulgaria.
Las alertas obligaron a activar protocolos de seguridad, movilizar equipos especializados en explosivos y, en uno de los casos, desviar un avión hacia un aeropuerto alternativo.
Aunque los incidentes ocurrieron durante la misma jornada, hasta el momento no se informó oficialmente si existe alguna vinculación entre las amenazas.
Polonia: un avión con 181 personas fue desviado en Varsovia
Uno de los episodios más importantes involucró a un Boeing 737 MAX de la aerolínea polaca LOT, que había partido del aeropuerto de Heathrow, en Londres, con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia.
Durante el trayecto se recibió una amenaza de bomba, lo que llevó a modificar el destino de la aeronave.
El avión, que transportaba a 181 personas, aterrizó a las 10:01, hora local, en el aeropuerto de Varsovia-Modlin, ubicado en las afueras de la capital polaca.
Según informó la administración aeroportuaria, la alarma había sido comunicada a las 9:54, apenas unos minutos antes del aterrizaje.
Una vez en tierra, la aeronave fue trasladada a un sector especialmente designado para permitir la intervención de los servicios de seguridad y los equipos de desactivación de explosivos.
El operativo obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto de Modlin, mientras los pasajeros comenzaron el procedimiento de desembarque bajo supervisión de las autoridades.
Otro vuelo hacia Varsovia también recibió una amenaza
Durante la misma mañana, un avión de la compañía Scandinavian Airlines (SAS), procedente de Copenhague, Dinamarca, también fue objeto de una amenaza.
A diferencia del vuelo de LOT, la aeronave pudo completar su recorrido y aterrizar normalmente en el aeropuerto Chopin de Varsovia.
El avión llegó a las 9:28, hora local, y los pasajeros desembarcaron sin que se informaran inconvenientes durante la maniobra.
La portavoz de SAS, Alexandra Lindgren Kaoukij, confirmó que la compañía había recibido una amenaza, aunque no brindó detalles sobre su contenido ni sobre las circunstancias en las que se produjo.
Las autoridades aeroportuarias aplicaron los procedimientos correspondientes para evaluar la situación.
España: operativo de emergencia por un vuelo de Ryanair
Otro de los incidentes ocurrió en el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en el sureste de España.
Un vuelo de Ryanair procedente de Mánchester recibió una amenaza de bomba mientras se encontraba en ruta, lo que motivó la activación de un dispositivo especial de seguridad.
El avión aterrizó a las 10:50, hora local, con 114 pasajeros y siete tripulantes a bordo.
Tras el arribo, las autoridades españolas desplegaron efectivos de la Policía Nacional, servicios de emergencia y especialistas en desactivación de explosivos, conocidos como TEDAX.
También se constituyó un comité de crisis para coordinar las actuaciones.
Los ocupantes desembarcaron y fueron sometidos a los controles de seguridad previstos para este tipo de situaciones.
La intervención permitió desarrollar las inspecciones correspondientes sin que el avión tuviera que permanecer en vuelo a la espera de nuevas instrucciones.
Bulgaria: aterrizaje de emergencia de una aeronave procedente de Israel
El cuarto episodio se registró en Bulgaria, donde un avión procedente de Israel aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Sofía después de que las autoridades recibieran una amenaza de bomba por correo electrónico.
El Gobierno búlgaro confirmó el incidente, aunque inicialmente no precisó la aerolínea involucrada ni el destino final del vuelo.
Después del aterrizaje, la aeronave fue conducida a una zona de estacionamiento alejada de la terminal y de otros aviones.
El secretario jefe del Ministerio del Interior, Lyubomir Nikolov, explicó que la medida buscaba facilitar las tareas de inspección y reducir cualquier riesgo para las instalaciones aeroportuarias.
Los equipos de seguridad iniciaron los procedimientos establecidos para determinar si existía algún elemento peligroso a bordo.
Cuatro alertas en una misma jornada
La sucesión de amenazas generó preocupación por la cantidad de incidentes registrados en pocas horas y en diferentes puntos del continente.
Los cuatro casos involucraron rutas internacionales y obligaron a coordinar procedimientos entre compañías aéreas, autoridades aeroportuarias, fuerzas policiales y especialistas en explosivos.
En la aviación comercial, una amenaza de bomba exige activar protocolos preventivos incluso cuando todavía no existen elementos que permitan confirmar su veracidad.
Estos procedimientos pueden incluir desvíos, aterrizajes prioritarios, evacuaciones, aislamiento de aeronaves e inspecciones técnicas.
La prioridad es proteger a los pasajeros, las tripulaciones y el personal aeroportuario.
Hasta el momento, la información difundida no permite establecer que las cuatro amenazas hayan sido coordinadas ni confirmar la presencia de explosivos en las aeronaves.
Los incidentes vuelven a poner en primer plano la importancia de los protocolos de seguridad aérea. Mientras las autoridades investigan el origen de las amenazas, los operativos desplegados en Polonia, España y Bulgaria reflejan la respuesta preventiva que requiere cualquier alerta de este tipo en el transporte internacional.
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