La mesa política encabezada por Karina Milei mantuvo una reunión de casi tres horas luego del revés sufrido por el oficialismo en la Cámara alta. Federico Sturzenegger participó del encuentro y varios de sus proyectos quedarían relegados. Los gobernadores aliados reclaman concentrarse en iniciativas que generen menos desgaste político y social.
El Gobierno nacional decidió reordenar sus prioridades legislativas después del resultado adverso que sufrió la semana pasada en el Senado y de las dificultades para conseguir respaldo, incluso entre gobernadores que habitualmente acompañan al oficialismo.
La definición surgió de una reunión de casi tres horas de la mesa política de la Casa Rosada, encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a la que fue convocado especialmente el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Según la versión oficial, durante el encuentro “se repasaron los proyectos de ley ya ingresados al Congreso y se trabajó en el ordenamiento del calendario legislativo”. Sin embargo, la discusión estuvo atravesada por el traspié sufrido con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que perdió durante su tratamiento dos de sus capítulos principales.
En ese escenario, varios de los proyectos impulsados por Sturzenegger quedarían momentáneamente relegados. La excepción sería la iniciativa vinculada al mercado de capitales.
Prioridades para el Congreso
El Gobierno buscará concentrar esfuerzos en proyectos que considera centrales, entre ellos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la reforma política con la que pretende eliminar o suspender las PASO.
La preocupación dentro del oficialismo pasa por evitar nuevas derrotas parlamentarias y, particularmente, por recuperar el acompañamiento de mandatarios provinciales que comenzaron a mostrar reparos frente a algunas iniciativas.
Uno de los gobernadores aliados sintetizó el planteo al advertir que el Ejecutivo no puede continuar enviando al Congreso proyectos que generen un fuerte rechazo social porque luego resulta difícil conseguir los votos necesarios para aprobarlos.
Del encuentro en Casa Rosada participaron además el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe, Ignacio Devitt; el ministro de Economía, Luis Caputo; el secretario de Medios, Fabián Fernández; la senadora Patricia Bullrich; el presidente de Diputados, Martín Menem; Eduardo “Lule” Menem y el asesor presidencial Santiago Caputo.
El presidente Javier Milei no participó de la reunión y permaneció en la Quinta de Olivos.
Los gobernadores ponen condiciones
La discusión legislativa tendrá esta semana otro capítulo con los gobernadores. Mandatarios de distintas provincias mantienen contactos con la Casa Rosada y algunos participarán del encuentro del Norte Grande previsto en Misiones, al que también asistirá Santilli.
Allí aparecerán dos temas particularmente sensibles: la modificación del régimen de Zonas Frías y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Sobre el BCRA, algunas provincias pretenden introducir modificaciones para garantizar una mayor representación federal en su directorio. Una de las propuestas plantea que, de ocho directores, al menos tres acrediten trayectoria vinculada con distintas regiones del país: Norte Grande, Región Centro y Sur/Patagonia.
También reclaman que, ante una eventual posibilidad de integrar encajes bancarios con títulos públicos, las condiciones no privilegien automáticamente a los instrumentos emitidos por el Tesoro Nacional frente a los provinciales.
La discusión por las zonas frías
Otro frente complejo es el régimen de Zonas Frías, donde el Gobierno nacional analiza reducir los beneficios actualmente vigentes en algunas provincias y avanzar posteriormente con un esquema para las denominadas “zonas cálidas”.
La propuesta despierta desconfianza entre los gobernadores, que ponen en duda la capacidad fiscal de Nación para financiar nuevos beneficios.
El deterioro de la recaudación y la caída del consumo aparecen, según los mandatarios, como factores que limitan el margen de maniobra del Ministerio de Economía.
El resultado de las próximas negociaciones será clave para determinar si la Casa Rosada logra reconstruir una mayoría parlamentaria. Después del último revés en el Senado, el Gobierno parece dispuesto a seleccionar con mayor cuidado sus próximas batallas legislativas y postergar aquellas iniciativas que puedan aumentar el costo político con las provincias y dentro del Congreso.
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