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Robots humanoides ya ofrecen servicios de limpieza por US$30 la hora en San Francisco

today9 septiembre, 2026

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Una empresa tecnológica comenzó a probar robots capaces de aspirar, limpiar superficies y sacar la basura en hogares y oficinas. El servicio todavía requiere supervisión humana a distancia y abrió un debate sobre el futuro del trabajo doméstico y la privacidad dentro de las viviendas.

Los robots humanoides comienzan a salir de los laboratorios para ingresar en un terreno mucho más cotidiano: la limpieza de casas y oficinas. En San Francisco, una empresa de robótica puso en marcha un programa piloto que permite contratar estas máquinas por US$30 la hora.

La iniciativa pertenece a Tau Robotics, una compañía emergente que utiliza robots humanoides como Chelsea y Elon para realizar algunas tareas domésticas. Por el momento pueden pasar la aspiradora, limpiar las mesadas de la cocina y sacar la basura.

El objetivo, según explicó el CEO y cofundador de la empresa, Alex Koch, es conseguir inicialmente que las máquinas puedan “imitar el desempeño humano” y, en una etapa posterior, intentar superarlo.

El servicio todavía se encuentra en una fase limitada y solamente puede reservarse mediante invitación.

Cómo funciona una limpieza con robots

Cada contratación tiene una duración de 60 minutos y cuesta US$30 por robot. El cliente puede utilizar dos simultáneamente para cubrir una superficie mayor durante el mismo período.

No todas las habitaciones están habilitadas. En esta primera etapa, baños y dormitorios quedan excluidos de manera predeterminada, aunque el usuario puede autorizar expresamente el ingreso. También es posible determinar qué sectores u objetos de la vivienda deben evitarse.

La restricción está relacionada con otro aspecto importante de esta tecnología: los robots todavía no trabajan de manera completamente autónoma.

Cada servicio cuenta con supervisión humana a distancia. Los operadores utilizan gafas de realidad virtual para observar el espacio a través de las cámaras del robot y pueden intervenir cuando la máquina encuentra dificultades.

De acuerdo con Koch, cada unidad tiene un costo de fabricación cercano a los US$50.000 y combina inteligencia artificial con control remoto humano.

El desafío de llevar los humanoides a la vida cotidiana

Tau Robotics pretende aumentar progresivamente la escala del proyecto. Su objetivo es alcanzar 1.000 servicios de limpieza semanales en San Francisco durante 2027 y posteriormente llegar a otras ciudades estadounidenses y mercados internacionales en 2028.

La experiencia se inscribe en una carrera tecnológica más amplia por llevar robots humanoides a los hogares. Empresas de electrónica también experimentan con dispositivos capaces de interactuar con electrodomésticos y realizar tareas cotidianas.

Pero existe todavía una distancia considerable entre las demostraciones tecnológicas y un robot capaz de desenvolverse autónomamente dentro de una casa.

Ken Goldberg, profesor de ingeniería de la Universidad de California en Berkeley, puso en duda que los actuales humanoides puedan alcanzar fácilmente el nivel de detalle de una limpieza realizada por una persona. Recoger objetos, barrer determinados sectores o acceder debajo de los muebles continúan siendo tareas complejas para la robótica.

¿Competencia para los trabajadores de limpieza?

La aparición de estos servicios abre además una discusión inevitable sobre el impacto de la automatización en el empleo doméstico.

María Ramírez, trabajadora de limpieza en Los Ángeles desde hace unos 25 años, expresó su preocupación ante el avance de estas tecnologías: “Poco a poco pareciera que nos quieren desplazar”.

Sin embargo, considera difícil que las máquinas puedan reemplazar completamente el trabajo humano, especialmente por el nivel de detalle y por las preferencias particulares de cada cliente.

Tau Robotics sostiene, por su parte, que una parte de sus usuarios no contrataba anteriormente personal de limpieza o lo hacía con poca frecuencia, por lo que considera que sus robots podrían ampliar el mercado en lugar de limitarse a sustituir trabajadores.

La privacidad, otro interrogante

Hay además una cuestión que excede al mercado laboral. Para moverse y realizar sus tareas, el robot necesita observar y procesar información del interior de una vivienda, mientras un operador humano puede supervisar la actividad de manera remota.

Esto abre interrogantes sobre qué imágenes y datos son recopilados, cómo se almacenan, durante cuánto tiempo y quién puede acceder a ellos.

El experimento de San Francisco muestra así tanto las posibilidades como las limitaciones actuales de los robots humanoides. Por US$30 la hora ya pueden entrar a una casa y realizar algunas tareas. Pero detrás de la máquina todavía hay una persona supervisando, una inteligencia artificial que necesita asistencia y un debate que recién comienza sobre empleo, autonomía y privacidad.

Escrito por c2281666

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