El girasol volvió a posicionarse como uno de los motores del agro argentino. En marzo, la molienda alcanzó niveles récord que no se registraban desde hace más de 15 años, consolidando el buen momento del complejo aceitero.
Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en marzo de 2026 la molienda totalizó 564.630 toneladas, el valor más alto para ese mes desde 2009.
El crecimiento no solo es significativo en términos históricos, sino también en la comparación reciente:
- +52% interanual respecto a marzo de 2025
- Muy por encima del promedio de la última década
- Tercer mejor registro mensual del año
Este desempeño se explica principalmente por la gran cosecha de la campaña 2025/26 y el alto nivel de utilización de la capacidad industrial.
El buen momento productivo también encuentra respaldo en un mercado internacional sostenido, con demanda firme de aceite y subproductos.
En ese contexto, la tonelada de girasol se mantiene como un cultivo competitivo dentro del esquema agrícola argentino, con valores que vienen mostrando firmeza en los mercados, impulsados por la exportación de aceite.
Desde el Gobierno destacan que estos números reflejan la solidez del complejo oleaginoso, donde Argentina se consolida como uno de los principales exportadores mundiales de aceite de girasol.
La combinación de producción abundante + industria activa + demanda externa configura un escenario favorable para el sector, clave en la generación de divisas.
El récord no solo impacta en las estadísticas: derrama en toda la cadena, desde el campo hasta la industria, con efecto en empleo, transporte y exportaciones.
En un contexto económico desafiante, el girasol vuelve a demostrar que el agro sigue siendo una pieza central del engranaje productivo argentino.
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