La recaudación tributaria volvió a mostrar señales de debilidad en abril y acumuló su noveno mes consecutivo de caída en términos reales, según informó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. El dato expone un frente fiscal cada vez más tensionado, atravesado por la menor dinámica del comercio exterior y cambios en la estructura impositiva.
En concreto, ARCA reportó ingresos por $17,4 millones durante abril, con un desempeño que volvió a quedar por debajo de la inflación. Desde el organismo atribuyeron el retroceso, principalmente, a la desaceleración de las importaciones —tras un fuerte crecimiento en la base de comparación del año pasado— y a la reducción de las alícuotas de derechos de exportación en productos clave del agro como soja, trigo y maíz.
Aun así, el frente interno mostró algunos signos de sostén. El IVA se mantuvo como la columna vertebral del sistema, con una suba interanual del 28,3% y más de $6 billones recaudados. En la misma línea, el Impuesto a las Ganancias aportó $3,1 billones (+28%), mientras que el tributo a los débitos y créditos bancarios se destacó con un crecimiento del 35,1%.
También los recursos de la seguridad social traccionaron al alza: la ANSES registró ingresos por $4,5 billones, con una mejora del 26,6% interanual.
El comercio exterior, el punto débil
El mayor impacto negativo volvió a venir del frente externo. Los derechos de exportación cayeron 13,3% interanual y aportaron $574.547 millones, afectados por la baja de retenciones. En paralelo, los tributos vinculados a importaciones crecieron 15,8%, aunque con menor dinamismo en línea con la desaceleración del comercio.
Entre los impuestos con mayor variación, el gravamen a los combustibles sobresalió con una suba del 74,1%, mientras que Bienes Personales creció por debajo del promedio, con un alza menor al 12%.
Cambios en el esquema impositivo
En este contexto, el Gobierno anticipa modificaciones en la estructura tributaria que comenzarán a impactar desde mayo. Entre ellas, se destaca la eliminación de impuestos internos sobre seguros, telefonía celular y satelital, objetos suntuarios y determinados vehículos, embarcaciones y aeronaves.
El dato de fondo, sin embargo, es claro: pese a mejoras puntuales en algunos tributos, la recaudación sigue sin acompañar el ritmo de los precios y refleja el freno de la actividad y del comercio exterior, dos motores clave que hoy no logran traccionar.
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