El presidente colombiano cuestionó el proceso de conteo de votos tras la victoria del candidato de derecha Abelardo de la Espriella en la primera vuelta. Denunció modificaciones en el software electoral y pidió esperar el escrutinio definitivo de la Justicia.
La crisis política en Colombia sumó un nuevo capítulo este domingo luego de que el presidente Gustavo Petro rechazara públicamente los resultados preliminares de la primera vuelta presidencial, en la que el candidato de derecha Abelardo de la Espriella obtuvo una ventaja sobre el postulante oficialista Iván Cepeda.
A través de sus redes sociales, Petro fue categórico al afirmar que no reconoce los resultados difundidos durante la jornada electoral. “Como presidente no los acepto”, expresó, al cuestionar el sistema de preconteo y el software utilizado para el escrutinio, administrado por empresas privadas.
Las declaraciones del mandatario generaron fuerte repercusión política e institucional, ya que provienen del jefe de Estado en ejercicio y se producen mientras continúa el proceso de verificación de los votos emitidos en todo el país.
Según sostuvo Petro, durante la última semana se habrían realizado modificaciones en los algoritmos del sistema informático encargado del conteo electoral. Además, denunció la incorporación de unas 800.000 cédulas de ciudadanos que, según afirmó, no formarían parte del padrón oficial.
El mandatario aseguró que actualmente existirían diferencias entre el censo electoral oficial y la base de datos utilizada por la empresa privada encargada de procesar la información de los comicios. En ese marco, planteó que podrían haberse incorporado votos sin respaldo en sufragantes reales.
La polémica se profundiza luego de que el propio Petro hiciera público durante la jornada electoral su apoyo al candidato oficialista Iván Cepeda, una actitud que también generó cuestionamientos desde sectores de la oposición.
Mientras los datos preliminares muestran una ventaja de más de un millón de votos para De la Espriella sobre Cepeda, el presidente colombiano insistió en que sólo reconocerá los resultados una vez finalizado el escrutinio oficial a cargo de las autoridades judiciales.
La situación abre un escenario de incertidumbre política en Colombia, donde el resultado electoral no sólo definirá el rumbo del próximo gobierno, sino que también pone en debate la confianza pública en los mecanismos institucionales y electorales del país.
La controversia se produce en un contexto regional marcado por una creciente polarización política, donde las acusaciones de fraude o manipulación electoral se han convertido en un factor recurrente de tensión tras cada proceso electoral.
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