El papa León XIV manifestó su preocupación por la escalada de los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, e hizo un nuevo llamado a la comunidad internacional para priorizar el diálogo y la diplomacia como único camino hacia una paz duradera.
Durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, donde pasa unos días de descanso estival, el Sumo Pontífice se refirió al agravamiento de las tensiones internacionales y advirtió sobre el impacto que la guerra sigue teniendo sobre la población civil.
«Vuelven, por desgracia, a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en numerosas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte, y golpeando una vez más a tantos inocentes», expresó.
En su mensaje, León XIV hizo referencia al conflicto entre Estados Unidos e Irán, la situación política y de seguridad en el Líbano y los recientes bombardeos sobre las ciudades ucranianas de Járkov, Dnipró, Kiev y Odesa.
El Pontífice exhortó a los gobiernos involucrados a privilegiar la negociación y los canales diplomáticos para evitar una mayor escalada.
«No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz. Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, el único capaz de conducir a una paz justa y duradera», sostuvo.
Además, invitó a los fieles a aprovechar el período de descanso para rezar por el fin de los conflictos armados y por las víctimas de la violencia.
Mensaje a los trabajadores del mar
En el marco del tradicional Domingo del Mar, celebrado cada segundo domingo de julio por la Iglesia Católica, León XIV dedicó un mensaje especial a marinos, pescadores y trabajadores portuarios.
El Papa destacó el papel estratégico que cumplen para el comercio mundial y reconoció las dificultades que enfrentan en un contexto de creciente inestabilidad internacional.
«Mi pensamiento se dirige a todos los marinos, pescadores y trabajadores portuarios del mundo que, marcados por la lejanía de sus seres queridos y, en ocasiones, por el temor a los conflictos que atraviesan las rutas marítimas, sostienen con un trabajo paciente y silencioso el comercio y la vida de muchos pueblos», afirmó.
Oración por Polonia
Al finalizar su mensaje, León XIV se unió espiritualmente a la tradicional peregrinación de fieles polacos al santuario de Jasna Góra, en Częstochowa, uno de los principales centros de devoción mariana de Europa.
«Me uno en la oración a los numerosos fieles polacos reunidos ante el icono de Jasna Góra para que, como discípulos misioneros, sean testigos gozzosos del Evangelio», concluyó el Pontífice.
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