En la antesala del paro nacional y la movilización prevista al Congreso, la CGT volvió a marcar su postura frente a la reforma laboral que se debate en el Parlamento. En una conferencia de prensa realizada en la sede de Azopardo, uno de los cosecretarios de la central afirmó que el movimiento obrero no rechaza una actualización del marco laboral, pero sí se opone de manera firme a cualquier iniciativa que implique retroceder en derechos conquistados.
En paralelo, los gremios considerados más duros dentro de la CGT —como la UOM, Aceiteros y Pilotos— resolvieron profundizar la medida de fuerza y confluir en una marcha frente al Congreso de la Nación. A esa convocatoria se sumarán la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y sindicatos de izquierda, replicando el esquema de protesta que ya se vio durante el tratamiento del proyecto en el Senado.
Durante el debate en comisión en la Cámara de Diputados, el titular de la CTA Autónoma, Hugo Godoy, cuestionó con dureza el procedimiento parlamentario. Señaló que el proyecto presenta rasgos de inconstitucionalidad y que se intenta avanzar en sesiones extraordinarias, limitando a apenas cinco minutos la exposición de las organizaciones sindicales sobre una iniciativa que supera los 200 artículos.
En el plano legislativo, se descuenta que, tras la eliminación del artículo más polémico vinculado a las licencias, el oficialismo logre aprobar el proyecto en Diputados y lo devuelva al Senado de la Nación para su tratamiento la semana próxima.
De avanzar la reforma y convertirse en ley, desde el sindicalismo anticiparon que se iniciará el camino de la judicialización. Si bien en el trámite parlamentario se retiraron algunos puntos que generaban fuerte rechazo —como los cambios en la cuota sindical—, las centrales obreras advierten que el conflicto seguirá abierto mientras se pongan en discusión derechos laborales básicos.
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