La exdiputada nacional y dirigente de izquierda falleció este jueves a los 74 años. Hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, fue una de las principales impulsoras de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, una decisión histórica que permitió reabrir el camino hacia los juicios por los crímenes de la última dictadura.
La dirigente política, periodista y defensora de los derechos humanos Patricia Walsh murió este jueves 5 de noviembre, a los 74 años, después de permanecer internada por complicaciones respiratorias.
La exdiputada nacional se encontraba en la clínica Suizo Argentina, donde había sido sometida a una intervención quirúrgica pulmonar. Posteriormente sufrió una neumonía que agravó su estado de salud.
Su fallecimiento generó expresiones de pesar entre dirigentes políticos, organizaciones de derechos humanos y referentes de las luchas sociales.
Hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, desaparecido por la última dictadura cívico-militar, Patricia construyó una trayectoria propia que la convirtió en una figura destacada de la izquierda argentina y de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
La diputada que impulsó la anulación de las leyes de impunidad
Uno de los capítulos más importantes de su actividad política se desarrolló durante su mandato como diputada nacional, entre 2001 y 2005.
Desde su banca presentó e impulsó el proyecto para declarar la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, dos normas que habían limitado la posibilidad de investigar y juzgar a los responsables de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.
La Ley de Punto Final, sancionada en 1986, había establecido restricciones temporales para iniciar nuevas acciones penales contra los responsables de la represión ilegal.
La Ley de Obediencia Debida, aprobada en 1987, había limitado la responsabilidad penal de numerosos integrantes de las Fuerzas Armadas que participaron de esos crímenes.
Durante años, ambas normas constituyeron obstáculos fundamentales para el avance de las causas judiciales por delitos de lesa humanidad.
Patricia Walsh fue una de las dirigentes que sostuvieron la necesidad de eliminarlas del ordenamiento jurídico.
Finalmente, el Congreso sancionó en agosto de 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas ambas normas.
La decisión fue acompañada por distintos sectores políticos y representó un paso decisivo para recuperar la posibilidad de juzgar los crímenes de la dictadura.
En junio de 2005, la Corte Suprema declaró inconstitucionales las leyes de impunidad y consolidó jurídicamente el proceso que permitió avanzar con la reapertura de los juicios.
Aquella conquista quedó estrechamente vinculada con la actividad parlamentaria de Walsh y con décadas de lucha de los organismos de derechos humanos.
Una historia familiar atravesada por el terrorismo de Estado
Patricia Walsh nació en 1952 y creció en una familia profundamente vinculada con el periodismo, la literatura y el compromiso político.
Su padre, Rodolfo Walsh, fue uno de los grandes referentes del periodismo de investigación argentino.
Autor de Operación Masacre, obra fundamental para comprender los fusilamientos clandestinos de 1956, también escribió la histórica Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, fechada el 24 de marzo de 1977.
Un día después, el 25 de marzo, fue atacado por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y permanece desaparecido desde entonces.
La represión también alcanzó a su hermana María Victoria Walsh, conocida como Vicky, quien murió en septiembre de 1976 durante un operativo militar en una vivienda de la calle Corro, en Buenos Aires.
Esas pérdidas marcaron profundamente la vida de Patricia, que dedicó buena parte de su trayectoria a exigir el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura.
En 1984 denunció ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) el secuestro y la desaparición de su padre.
También participó como denunciante y querellante en causas vinculadas con el terrorismo de Estado.
En sus últimos años continuaba interviniendo en el proceso judicial por la denominada Masacre de la calle Corro, donde se investigan los hechos que terminaron con la muerte de su hermana y otros militantes.
Periodista, militante y referente de izquierda
Además de su actividad política, Patricia Walsh fue periodista y psicóloga social.
Estudió en la Universidad Nacional de La Plata y comenzó su militancia durante la década de 1970.
Trabajó en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), donde también desarrolló actividad gremial. Fue despedida después del golpe de Estado de 1976 y recuperó su puesto con el retorno de la democracia.
Su recorrido político estuvo vinculado con distintas organizaciones de izquierda y con la búsqueda de espacios de unidad entre sectores sociales y políticos.
Fue candidata a presidenta de la Nación por Izquierda Unida en 1999 y 2003.
Después de su paso por la Cámara de Diputados, ocupó una banca en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires entre 2007 y 2010.
Durante su actividad parlamentaria también promovió iniciativas relacionadas con los derechos sociales, la educación, la libertad de expresión y la defensa de los trabajadores.
La lucha por la memoria hasta sus últimos años
La defensa de los derechos humanos no terminó con su paso por el Congreso.
Walsh continuó participando en reclamos judiciales y actividades vinculadas con la búsqueda de verdad y justicia.
En 2025, junto con Myriam Bregman, presentó una acción judicial para exigir la preservación de documentación de la Armada Argentina ante la posibilidad de que archivos históricos fueran destruidos durante una reorganización administrativa.
La iniciativa buscaba proteger materiales que podían resultar relevantes para investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad.
Su compromiso también se expresó en el acompañamiento a familiares de víctimas y en la defensa de la continuidad de los procesos judiciales contra los responsables del terrorismo de Estado.
Las despedidas a una dirigente histórica
La noticia de su muerte provocó numerosas expresiones de reconocimiento.
La dirigente de izquierda Myriam Bregman la recordó como “una de mis grandes maestras” y destacó el aprendizaje compartido durante años de militancia y trabajo en causas judiciales.
También expresaron su pesar Gabriel Solano y el dirigente sindical Rubén “Pollo” Sobrero, quienes resaltaron su compromiso con los derechos humanos y las luchas de los trabajadores.
Más allá de las diferencias entre organizaciones y corrientes políticas, su papel en la anulación de las leyes de impunidad constituye uno de los principales reconocimientos a su trayectoria.
Un legado que forma parte de la historia democrática argentina
La muerte de Patricia Walsh representa la pérdida de una dirigente que atravesó distintas etapas de la historia política argentina sin abandonar sus convicciones.
Su vida estuvo marcada por las consecuencias del terrorismo de Estado, pero también por la decisión de transformar esa experiencia en una lucha colectiva contra la impunidad.
Desde el periodismo, la militancia, el Congreso y los tribunales, contribuyó a mantener vigente el reclamo de justicia por los crímenes de la última dictadura.
Su participación en la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida permanece como uno de los hitos de su trayectoria y como parte fundamental del proceso de reconstrucción de la memoria y la justicia en Argentina.
Patricia Walsh murió a los 74 años. Su legado queda asociado a una convicción que sostuvo durante décadas: que los crímenes del terrorismo de Estado debían ser investigados, juzgados y nunca olvidados.
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