Los títulos soberanos en dólares retrocedieron hasta un 3,5% y las empresas argentinas registraron importantes pérdidas en Wall Street. La derrota electoral de Donald Trump, las dudas sobre el escenario político de 2027 y la fragilidad de la economía local profundizan la desconfianza de los inversores.
Los mercados financieros argentinos atravesaron este jueves 5 de noviembre una de las jornadas más negativas de los últimos meses. El riesgo país se disparó un 8,8% y alcanzó los 927 puntos básicos durante las operaciones, mientras los bonos soberanos en dólares profundizaron sus pérdidas y las acciones argentinas sufrieron fuertes retrocesos en Wall Street.
El indicador elaborado por JP Morgan volvió a marcar su nivel más elevado desde octubre de 2025, en medio de una creciente incertidumbre sobre las perspectivas económicas y políticas del país.
La caída de los activos argentinos coincidió con una jornada negativa para las principales bolsas estadounidenses, especialmente para las compañías tecnológicas, después de las elecciones legislativas que significaron una contundente derrota para el presidente Donald Trump.
Sin embargo, los analistas advierten que los factores internacionales no explican por sí solos el deterioro de los títulos nacionales. Las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico, las necesidades de financiamiento y el escenario electoral argentino de 2027 también están influyendo sobre las decisiones de inversión.
Los bonos argentinos profundizan sus pérdidas
Los títulos soberanos denominados en dólares volvieron a registrar fuertes bajas, consolidando una tendencia negativa que comenzó durante octubre y se aceleró en las primeras jornadas de noviembre.
Entre los bonos más afectados se destacó el Global 2038, con una caída cercana al 3,5%, mientras que el Global 2035 retrocedió alrededor del 3,2%.
La presión vendedora sobre estos instrumentos provocó un incremento significativo de sus rendimientos y, como consecuencia, una nueva escalada del riesgo país.
El indicador pasó de los 852 puntos registrados al cierre del miércoles a los 927 puntos durante la jornada del jueves, un salto de 75 unidades en apenas un día.
La magnitud del movimiento refleja una mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversores para mantener deuda argentina.
También representa una señal de preocupación sobre las condiciones futuras de financiamiento del Estado.
De los 600 a los 927 puntos en pocas semanas
La evolución reciente del riesgo país muestra la velocidad con la que se deterioraron las expectativas financieras.
A comienzos de octubre, el indicador se encontraba en torno a los 600 puntos básicos. Durante las semanas siguientes comenzó a subir, superó los 800 puntos al iniciarse noviembre y ahora se aproxima a la barrera de los 1.000.
La escalada implica un encarecimiento potencial del financiamiento internacional para Argentina, que continúa enfrentando compromisos de deuda importantes durante los próximos años.
Con un riesgo país de 927 puntos básicos, los inversores exigen una prima de aproximadamente 9,27 puntos porcentuales sobre los rendimientos de referencia de los bonos del Tesoro estadounidense.
Este diferencial no representa automáticamente la tasa que pagaría el país por una nueva emisión, pero constituye un indicador central para evaluar sus posibilidades de regresar a los mercados internacionales.
Wall Street también sufrió fuertes pérdidas
El deterioro de los activos argentinos se produjo en una jornada especialmente complicada para las bolsas estadounidenses.
El índice Nasdaq, que concentra a numerosas empresas tecnológicas, llegó a registrar una caída cercana al 5,1%, en medio de preocupaciones sobre las perspectivas del sector de inteligencia artificial y las posibles modificaciones regulatorias después de las elecciones legislativas.
Los inversores comenzaron a revisar sus expectativas sobre las inversiones destinadas a centros de datos, infraestructura tecnológica y grandes proyectos vinculados con la inteligencia artificial.
La volatilidad también se reflejó en el índice VIX, conocido como el indicador del miedo de Wall Street, que registró una fuerte suba.
Este contexto internacional aumentó la cautela frente a los activos considerados de mayor riesgo, entre ellos los títulos de países emergentes.
Sin embargo, la caída de los bonos argentinos también responde a preocupaciones propias de la economía nacional.
Las acciones argentinas cayeron con fuerza
Las empresas argentinas que cotizan en Nueva York tampoco lograron escapar de la presión vendedora.
Entre los retrocesos más importantes se ubicaron Bioceres, con una baja cercana al 16%, y Mercado Libre, cuyas acciones llegaron a perder alrededor del 13%.
YPF también registró una caída próxima al 6,5%.
En el mercado local, el índice S&P Merval retrocedía alrededor del 4%, mientras distintas compañías de los sectores financiero, energético y de servicios mostraban pérdidas importantes.
La caída de Mercado Libre estuvo relacionada, además, con la reacción de los inversores a sus resultados trimestrales.
La empresa informó ingresos por 10.750 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 45%, pero su beneficio por acción quedó por debajo de las previsiones del mercado.
Este contraste entre mayores ingresos y una rentabilidad inferior a la esperada provocó una reacción negativa sobre sus acciones.
La derrota de Trump agrega incertidumbre para Argentina
Las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos introdujeron un nuevo elemento de preocupación para los inversores argentinos.
La victoria del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso modificó el equilibrio político estadounidense y redujo el margen legislativo del presidente Donald Trump.
El resultado adquiere especial relevancia para Argentina debido a la relación política y económica que mantiene el gobierno de Javier Milei con la administración republicana.
Durante los últimos meses, el respaldo de Washington constituyó un componente importante de las expectativas financieras locales.
El nuevo escenario abre interrogantes sobre la continuidad y las condiciones de eventuales mecanismos de asistencia financiera, aunque no implica automáticamente una modificación de los acuerdos existentes.
El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó transmitir tranquilidad y aseguró que el resultado electoral no alterará sustancialmente la relación bilateral.
Durante la conferencia anual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el funcionario afirmó que había conversado sobre esta posibilidad con representantes del Tesoro estadounidense durante el G20.
Según explicó, la derrota republicana era un escenario contemplado, aunque reconoció que su magnitud pudo haber superado algunas expectativas.
Las dudas sobre 2027 también pesan en los mercados
Más allá del contexto internacional, los analistas financieros identifican un aumento de la incertidumbre sobre la continuidad de las políticas económicas argentinas después de las elecciones presidenciales de 2027.
La evolución política regional, incluida la victoria de Lula da Silva en Brasil, forma parte de los factores que algunos operadores consideran al evaluar las perspectivas electorales.
En ese contexto, los inversores comenzaron a prestar mayor atención a las dificultades de la economía real.
Entre ellas aparecen la evolución del consumo, la situación del crédito, los niveles de morosidad y las posibilidades de recuperación de la actividad productiva.
Los avances macroeconómicos registrados por el Gobierno conviven con indicadores que muestran dificultades en determinados sectores.
Esta combinación alimenta interrogantes sobre la capacidad de sostener la estabilidad financiera y transformarla en crecimiento económico durante los próximos años.
¿Qué consecuencias puede tener para la economía cotidiana?
La suba del riesgo país no modifica directamente los salarios, las jubilaciones o los precios de los productos.
Sin embargo, puede tener efectos indirectos sobre la actividad económica.
Cuando aumenta la percepción de riesgo sobre un país, se encarece su acceso al financiamiento internacional y pueden deteriorarse las condiciones crediticias para determinadas empresas.
Esto puede afectar proyectos de inversión, ampliaciones industriales, incorporación de tecnología y decisiones de contratación de personal.
En provincias como La Pampa, donde la producción agropecuaria, la agroindustria, el comercio y las pequeñas y medianas empresas cumplen un papel importante, la disponibilidad de financiamiento constituye una variable relevante para sostener la actividad.
El impacto no es automático ni uniforme, pero una prolongada situación de incertidumbre financiera puede influir sobre las expectativas empresariales y las decisiones de inversión.
Un noviembre que comienza con señales de alerta
La escalada del riesgo país hasta los 927 puntos representa un nuevo desafío para la estrategia económica del Gobierno nacional.
Después de varias semanas de retrocesos, los bonos argentinos todavía no encuentran un nivel de estabilidad que permita recuperar la confianza de los inversores.
La evolución de las reservas internacionales, las necesidades de financiamiento, el comportamiento de la economía real y las relaciones financieras con Estados Unidos continuarán siendo variables determinantes.
Al mismo tiempo, la proximidad del calendario electoral de 2027 agrega un componente político a las expectativas del mercado.
El salto del riesgo país desde aproximadamente 600 puntos a comienzos de octubre hasta los 927 de este jueves refleja un deterioro acelerado de la confianza financiera. La principal incógnita es si el Gobierno podrá revertir esa tendencia antes de que las dificultades de financiamiento se conviertan en un obstáculo mayor para la recuperación económica.
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