Una investigación de la Agencia Espacial Europea detectó emisiones de gases sobre antiguas fracturas volcánicas del planeta rojo. El hallazgo sugiere que Marte todavía conserva calor y actividad en su interior, una posibilidad que podría cambiar lo que sabemos sobre su evolución y abrir nuevas perspectivas en la búsqueda de vida extraterrestre.
Durante décadas, Marte fue considerado un planeta cuyo pasado volcánico había quedado prácticamente extinguido. Sin embargo, una nueva investigación científica plantea que, lejos de encontrarse completamente apagado, el planeta rojo podría conservar actividad magmática bajo su superficie.
El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de investigadores a partir de observaciones de la misión ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO), desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en colaboración con Rusia.
Los resultados, publicados el 4 de noviembre en la revista científica Science Advances, revelan la presencia de emisiones localizadas de cloruro de hidrógeno sobre fracturas volcánicas situadas en las laderas de Alba Mons, uno de los mayores volcanes del sistema solar.
La hipótesis de los investigadores es que estos gases podrían proceder de depósitos de magma que todavía conservan temperaturas elevadas en el interior marciano. Aunque no se han observado erupciones recientes, el hallazgo aporta nuevos indicios de que Marte podría mantener procesos geológicos activos.
Un gas que podría revelar lo que ocurre bajo la superficie
La historia del descubrimiento comenzó en 2021, cuando el orbitador ExoMars detectó por primera vez cloruro de hidrógeno en la atmósfera marciana.
En la Tierra, este compuesto puede liberarse durante procesos volcánicos, especialmente cuando los gases procedentes del magma encuentran caminos hacia la superficie.
Los científicos observaron que su concentración en Marte presenta variaciones estacionales: generalmente aumenta durante el invierno del hemisferio norte y disminuye durante el verano.
Sin embargo, encontraron una anomalía.
En las proximidades del volcán Alba Mons, las concentraciones de cloruro de hidrógeno aumentaban precisamente a comienzos del verano marciano, cuando normalmente deberían disminuir.
Además, esas emisiones aparecían repetidamente sobre una región muy concreta, atravesada por numerosas fracturas geológicas.
Daniel Mège, investigador del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias y uno de los autores principales del estudio, explicó que los resultados sugieren que Marte ha conservado suficiente calor interno para mantener actividad volcánica hasta tiempos geológicamente recientes y, posiblemente, hasta la actualidad.
Alba Mons, un gigante volcánico que todavía guarda secretos
Alba Mons se encuentra en la región volcánica de Tharsis, una extensa zona del hemisferio norte marciano que alberga algunas de las estructuras volcánicas más impresionantes del sistema solar.
A diferencia del célebre Olympus Mons, conocido por ser el volcán más alto del sistema solar, Alba Mons destaca por su enorme extensión superficial y sus pendientes relativamente suaves.
Su superficie está atravesada por fracturas, antiguos canales de lava y estructuras formadas durante la intensa actividad volcánica que caracterizó el pasado del planeta.
Para investigar el origen de las emisiones, los científicos combinaron mediciones atmosféricas con imágenes de alta resolución obtenidas por la cámara CaSSIS, instalada en el orbitador ExoMars.
Las observaciones revelaron grietas estrechas, algunas de cientos de metros de longitud, rodeadas de alteraciones en la coloración del terreno.
Una posible explicación es que los gases procedentes del interior hayan dejado depósitos minerales alrededor de las fracturas, de manera semejante a lo que sucede en las fumarolas volcánicas terrestres.
El hielo podría funcionar como una tapa natural
Una de las hipótesis más interesantes de la investigación relaciona las emisiones gaseosas con los cambios estacionales de temperatura.
Durante el invierno marciano, las temperaturas pueden descender hasta los 120 grados bajo cero, favoreciendo la formación de hielo capaz de bloquear temporalmente determinadas fracturas.
Cuando llega el verano, parte de ese hielo se sublima, es decir, pasa directamente del estado sólido al gaseoso.
Ese proceso podría permitir que los gases acumulados en el subsuelo encuentren una vía de escape hacia la atmósfera.
De confirmarse, este mecanismo explicaría por qué las emisiones aparecen en lugares y momentos específicos del año marciano.
Los investigadores consideran que la coincidencia entre las concentraciones de cloruro de hidrógeno, las fracturas geológicas y los cambios estacionales constituye un indicio importante de posibles procesos magmáticos subterráneos.
No obstante, todavía se necesitan nuevas observaciones para confirmar definitivamente el origen volcánico de los gases.
¿Podría existir vida bajo la superficie de Marte?
El descubrimiento también abre interrogantes que van mucho más allá de la geología.
Si Marte conserva depósitos de magma caliente, es posible que en determinados sectores del subsuelo existan condiciones capaces de mantener agua líquida.
Cuando el calor geológico entra en contacto con depósitos subterráneos de agua, pueden formarse sistemas hidrotermales.
En la Tierra, estos ambientes albergan comunidades de microorganismos que sobreviven en condiciones extremas, incluso sin depender directamente de la luz solar.
Por eso, los científicos consideran que los sistemas hidrotermales marcianos podrían convertirse en objetivos especialmente interesantes para futuras misiones espaciales.
La existencia de calor, agua y determinadas sustancias químicas permitiría reunir algunos de los elementos necesarios para sostener formas simples de vida.
Sin embargo, el descubrimiento no demuestra que exista vida en Marte, ni confirma que actualmente haya agua líquida en la región investigada.
Lo que plantea es una nueva posibilidad científica: que algunos ambientes subterráneos del planeta rojo sean menos hostiles de lo que se pensaba.
Un planeta que tuvo agua, volcanes y posiblemente un clima diferente
Marte conserva numerosas evidencias de un pasado muy distinto al actual.
Las imágenes obtenidas por sondas y vehículos exploradores muestran antiguos cauces de ríos, depósitos sedimentarios y estructuras que indican la presencia de agua líquida en su superficie hace miles de millones de años.
Durante aquel período, la actividad volcánica pudo desempeñar un papel fundamental en la evolución de su atmósfera.
Los gases liberados desde el interior habrían contribuido a modificar las condiciones climáticas, favoreciendo temporalmente ambientes más cálidos y una atmósfera más densa.
Con el paso del tiempo, Marte perdió gran parte de su atmósfera y se transformó en el planeta frío y árido que conocemos actualmente.
Pero el nuevo estudio sugiere que su evolución geológica podría no haber terminado completamente.
Las investigaciones anteriores ya habían detectado movimientos sísmicos marcianos, conocidos como martemotos, mientras que las imágenes orbitales identificaron formaciones volcánicas relativamente recientes en términos geológicos.
Las emisiones gaseosas detectadas por ExoMars suman ahora una nueva pieza a ese rompecabezas.
Un descubrimiento que puede cambiar las futuras misiones espaciales
Comprender la actividad interna de Marte resulta fundamental para reconstruir su historia y determinar qué regiones deberían explorarse en las próximas décadas.
Si se confirma la existencia de sistemas magmáticos activos, los científicos podrían identificar nuevos lugares de interés para investigar la presencia de agua subterránea y posibles ambientes habitables.
Además, el estudio de estos procesos permitiría conocer mejor cómo evolucionan los planetas rocosos y por qué algunos conservan actividad geológica durante miles de millones de años mientras otros parecen enfriarse.
La misión ExoMars fue diseñada precisamente para investigar los gases presentes en pequeñas concentraciones en la atmósfera marciana y determinar si algunos de ellos pueden estar relacionados con procesos geológicos o biológicos.
El nuevo hallazgo representa uno de sus resultados más prometedores.
Marte todavía no ha revelado todos sus secretos. Bajo sus enormes volcanes, sus desiertos rojizos y sus extensas capas de hielo podría persistir una actividad interna capaz de modificar nuestra comprensión del planeta.
Y aunque todavía no existen pruebas de vida extraterrestre, cada nuevo descubrimiento permite formular preguntas más precisas sobre uno de los grandes enigmas de la exploración espacial: si alguna vez existieron, o todavía existen, ambientes capaces de albergar vida fuera de la Tierra.
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