Ciencia

El polo sur de la Luna, el nuevo objetivo de la carrera espacial

today17 agosto, 2026

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Estados Unidos y las grandes compañías espaciales apuntan a una región que podría esconder una de las claves para permanecer en la Luna: agua congelada. El desafío ya no es solamente llegar, sino aprender a vivir allí y utilizar sus recursos como plataforma para futuras misiones a Marte.

Más de medio siglo después de las primeras misiones tripuladas, la Luna vuelve a ocupar el centro de la carrera espacial. Pero esta vez el objetivo es diferente: no alcanza con llegar, caminar sobre su superficie y regresar a la Tierra.

La nueva etapa de la exploración busca establecer una presencia humana sostenida, y existe una región que concentra buena parte del interés científico y estratégico: el polo sur lunar.

La explicación está debajo de su superficie y, especialmente, en sus cráteres permanentemente en sombra. Allí existen indicios de agua congelada, un recurso que podría resultar decisivo para sostener futuras bases humanas.

“La región del polo sur lunar ofrece recursos aprovechables para la exploración porque el Sol nunca sale ni se pone del todo, sino que roza el horizonte”, explicó el científico jefe de exploración de la NASA, Jacob Bleacher.

El agua puede cambiarlo todo

Encontrar hielo accesible modificaría profundamente la manera de explorar la Luna.

El agua serviría naturalmente para el consumo de los astronautas, pero sus posibilidades son mucho mayores. A partir de ella podría obtenerse oxígeno para respirar y elementos necesarios para producir combustible.

Esto permitiría reducir la enorme dependencia de los suministros enviados desde la Tierra y avanzar hacia misiones de mayor duración.

La Luna podría convertirse entonces no solamente en un destino, sino también en una plataforma para explorar regiones más lejanas del Sistema Solar.

Por esa razón, la NASA eligió el polo sur como zona prioritaria para sus futuras misiones y proyecta establecer allí infraestructura permanente, incluyendo generación energética capaz de sostener las operaciones durante períodos prolongados.

El misterio de los cráteres

Todavía existen interrogantes fundamentales.

Los científicos necesitan determinar cuánta agua existe realmente, cómo está distribuida, en qué estado se encuentra y con qué otros materiales está mezclada.

Parte de las respuestas podrían llegar con las próximas misiones del programa Artemis.

El polo sur presenta una característica extraordinaria: combina sectores con períodos prolongados de iluminación solar con otros donde prácticamente nunca llega la luz.

Las primeras zonas resultan especialmente atractivas para producir energía solar. Las segundas funcionan como gigantescos congeladores naturales.

En algunos de esos cráteres permanentemente sombreados las temperaturas pueden descender hasta aproximadamente 203 grados bajo cero, condiciones capaces de conservar durante miles de millones de años agua y otros compuestos volátiles.

Ese material tiene además enorme valor científico.

Según Bleacher, estudiarlo podría aportar información sobre el origen y la distribución del agua en el Sistema Solar interior, preservando rastros de una historia que en la Tierra fue modificada durante miles de millones de años por la actividad geológica, el clima y la tectónica de placas.

Vivir en la Luna será el verdadero desafío

Las mismas características que hacen atractivo al polo sur también convierten a la región en un ambiente extremadamente complejo.

Las variaciones de iluminación y temperatura representan desafíos para los astronautas, los vehículos, los sistemas electrónicos y los materiales utilizados para construir instalaciones.

La permanencia humana obligará además a resolver cuestiones esenciales: energía, refugio, comunicaciones, alimentos, oxígeno y aprovechamiento de los recursos disponibles.

Y precisamente allí aparece uno de los grandes objetivos detrás del regreso a la Luna.

La Luna como ensayo para llegar a Marte

Para la NASA, establecerse en territorio lunar permitirá probar tecnologías y aprender a vivir lejos de la Tierra antes de intentar una misión humana mucho más compleja: Marte.

“Hay técnicas de exploración clave que necesitamos perfeccionar antes de enviar astronautas a Marte”, explicó Bleacher.

La diferencia respecto de la primera carrera espacial resulta entonces sustancial.

Durante las décadas de 1960 y 1970, llegar a la Luna era en buena medida la meta. Ahora puede convertirse en el primer escalón de una estrategia mucho más ambiciosa.

La carrera ya no consiste solamente en determinar quién vuelve primero. La pregunta que empieza a definir esta nueva era espacial es otra: quién conseguirá permanecer allí y aprender a utilizar los recursos de otro mundo.

Escrito por c2281666

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