El músico y docente tenía 55 años. Falleció tras descompensarse mientras ensayaba en su escuela de percusión. Dejó una huella profunda en el rock nacional y en la formación de nuevas generaciones.
El baterista y percusionista Daniel Oscar Buira, integrante fundador de Los Piojos, falleció en la madrugada de este sábado a los 55 años, luego de sufrir una descompensación mientras se encontraba en la Escuela de Percusión La Chilinga, en el partido bonaerense de Morón.
Según informaron fuentes policiales, el músico se encontraba en el espacio cuando pidió ayuda al manifestar que no podía respirar. Minutos después se descompensó, perdió el conocimiento y dejó de respirar. Personal del SAME constató el fallecimiento en el lugar. Familiares indicaron que Buira padecía asma, mientras que la causa quedó en manos de la UFI 8, que dispuso actuaciones de rigor.
Un pulso clave en la historia del rock nacional
Buira fue uno de los pilares rítmicos de Los Piojos desde sus inicios, a fines de los años 80, acompañando el crecimiento de la banda hasta su separación en 2009. Su impronta, que combinaba la potencia del rock con la riqueza de la percusión latinoamericana, fue clave en la identidad sonora del grupo.
Participó en discos fundamentales como Chactuchac, Ay ay ay, Tercer Arco, Azul y Verde paisaje del infierno, trabajos que marcaron a toda una generación y consolidaron a la banda como una de las más convocantes del país durante los años 90 y principios de los 2000.
En esa etapa, fue parte de presentaciones multitudinarias en estadios y festivales, incluyendo recordados shows en River Plate y giras por todo el país.
La música como herramienta colectiva
Tras la disolución de la banda, Buira profundizó su camino como percusionista y docente. Fue creador de La Chilinga, una escuela de percusión fundada en 1995, desde donde impulsó un modelo de aprendizaje colectivo, con fuerte raíz en ritmos afro y latinoamericanos.
Su trabajo trascendió lo estrictamente musical: formó a cientos de jóvenes en espacios barriales, promoviendo la música como herramienta de inclusión y construcción comunitaria.
Compromiso y memoria
Vecino de El Palomar, quienes lo conocieron destacan que su casa “siempre tenía la puerta abierta”. Su compromiso social fue una constante: participó activamente en las rondas de Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, a quienes consideraba parte de su familia.
Su fallecimiento se produce en marzo, un mes profundamente ligado a la memoria en Argentina, una causa con la que Buira estuvo siempre comprometido.
Un legado que sigue sonando
En los últimos años, había cumplido el sueño de volver a tocar con Los Piojos, reencontrándose con el público y reivindicando el rol de la percusión en una banda que marcó la identidad cultural de toda una generación.
Hoy, su legado permanece vivo en cada pibe y piba que encontró en un tambor una forma de expresión, en cada escuela que replicó su método, y en cada canción que aún late con su pulso.
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