El Papa llamó al diálogo entre los pueblos, cuestionó la lógica de la confrontación y advirtió sobre las relaciones de poder que generan pobreza, desigualdad, guerras y daños ambientales.
El papa León XIV afirmó este sábado que las personas deben estar por encima de las fronteras, las definiciones y las instituciones, durante su participación en un encuentro internacional celebrado en la ciudad italiana de Rímini.
Ante unas 5.000 personas, el pontífice convocó a recuperar aquello que une a los seres humanos más allá de las diferencias, las divisiones y los conflictos.
“Podemos identificarnos unos con otros, escucharnos y hacernos amigos, entre personas, y, por tanto, también entre pueblos. Antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas”, sostuvo.
En ese sentido, León XIV puso especialmente el acento en el diálogo como herramienta para construir la paz.
“La paz la custodian y la difunden personas a las que les gusta reunirse y que no temen el diálogo”, expresó.
“El mal no se combate con el mal”
Durante su intervención, el Papa también cuestionó la lógica de la confrontación y planteó la necesidad de responder desde lo que definió como “el realismo de la misericordia”.
“El mal no se combate con el mal”, afirmó, al reflexionar sobre las tragedias y conflictos que atravesaron al mundo desde el siglo XX.
León XIV contrapuso esa mirada con lo que denominó un “falso realismo” que “rearma las mentes, las palabras y las naciones”.
Frente a ello, sostuvo que la cultura católica debe impulsar una concepción según la cual “no pueden existir enemigos”, incluso frente a quienes mantienen posiciones enfrentadas.
“Todos, incluso los adversarios, son hermanos y hermanas a quienes mirar a los ojos y con quienes encontrarse en la verdad”, señaló.
Una crítica a “la cultura del poder”
El pontífice extendió su mensaje hacia las estructuras económicas, sociales y políticas, y reclamó revisar aquellos aspectos de la vida que consideró atravesados por una “cultura del poder”.
Pidió liberar a la convivencia de la desconfianza, a la educación de la ideología y al trabajo de “la idolatría del lucro”.
También incluyó una fuerte referencia al desarrollo tecnológico y al sistema financiero al reclamar que “la tecnología y las finanzas” sean liberadas de “los negocios de la muerte”.
Finalmente, León XIV llamó a revisar el funcionamiento de las propias organizaciones e instituciones y a “desenmascarar las relaciones injustas de poder”.
Para el Papa, esas relaciones se encuentran en la raíz de algunos de los principales problemas contemporáneos: la pobreza, las desigualdades, las guerras y los desastres medioambientales.
Comentarios de las entradas (0)