Los recursos que la Nación transfirió a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron una caída real del 4,2% interanual, de acuerdo con un informe de la Fundación Libertad y Progreso, que advirtió que las transferencias aún se mantienen muy por debajo de los niveles previos a la crisis cambiaria de fines de 2023.
El economista de la entidad, Joaquín Aranguiz, explicó que cuando la coparticipación pierde poder de compra las provincias enfrentan un escenario complejo: recortar el gasto público, buscar nuevas fuentes de financiamiento o acumular atrasos en sus obligaciones.
«Cuando la coparticipación cae en términos reales, las provincias enfrentan un dilema clásico: recortar gasto, con el costo político y social que eso implica; buscar financiamiento alternativo, ya sea deuda, adelantos del Tesoro o mayor presión tributaria; o directamente acumular atrasos», sostuvo.
En ese marco, el especialista planteó que el ajuste realizado por muchas provincias abre un interrogante sobre si respondió a una decisión política de acompañar el programa económico nacional o a la necesidad de adaptarse a una menor disponibilidad de recursos.
El informe también señala que, pese a la desaceleración de la inflación, los ingresos reales por coparticipación no lograron recuperar los niveles previos a la devaluación de fines de 2023.
Según el relevamiento, los recursos de junio de 2026 se ubicaron apenas 2,2% por encima del piso registrado en junio de 2024, pero todavía permanecen 21,7% por debajo del máximo alcanzado en junio de 2023.
Para Aranguiz, la baja del 4,2% interanual registrada este año demuestra que la recuperación observada durante 2025 perdió impulso.
«La desaceleración inflacionaria no se tradujo en una recomposición real de la coparticipación y el ajuste posterior a la devaluación dejó una base de recursos más baja de la que aún no logra despegar», concluyó.
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