La mora en los créditos de las familias sigue en aumento y ya superó el 11%, alcanzando niveles que no se registraban desde comienzos de los 2000, en un contexto de fuerte presión económica sobre los hogares.
De acuerdo a datos elaborados por la consultora 1816 en base a información del Banco Central, la morosidad se ubicó en 11,2% en febrero, lo que implica una suba respecto del 10,6% registrado en enero. Se trata, además, de la decimosexta suba consecutiva del indicador.
El deterioro es sostenido y refleja las dificultades crecientes para cumplir con las obligaciones financieras, en un escenario de pérdida de poder adquisitivo y mayor uso del crédito para consumo.
En contraste, el nivel de incumplimiento en las empresas se mantiene relativamente estable, en torno al 2,9%, mientras que la mora del conjunto del sector privado pasó del 6,4% al 6,7%.
Preocupan los créditos no bancarios
Uno de los focos más sensibles está en el financiamiento fuera del sistema bancario. En este segmento, la morosidad en los hogares alcanzó el 30% en febrero, con un incremento respecto al mes anterior.
El dato refleja el creciente peso de formas de financiamiento más flexibles, pero también más riesgosas.
Billeteras virtuales, en alerta
Las plataformas digitales también muestran un deterioro en la calidad del crédito.
En el caso de Mercado Pago, la morosidad alcanzó el 14,7% en el último año, un salto significativo frente al 5,5% previo.
Otros informes privados señalan que, en algunas entidades no bancarias, los niveles de mora pueden escalar hasta el 36%, evidenciando una fuerte tensión en este tipo de financiamiento.
La mirada oficial
El ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó el problema del endeudamiento al señalar que “no es razonable pagar todo en efectivo” y que el crédito forma parte del funcionamiento habitual de las economías.
Sin embargo, los datos muestran una tendencia creciente en los atrasos, que ya enciende señales de alerta sobre la capacidad de pago de los hogares.
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