Los mercados reaccionaron con cautela ante la escalada del conflicto en Medio Oriente. Los ADR argentinos registraron fuertes bajas en Wall Street y el riesgo país volvió a acercarse a los 500 puntos.
Los activos argentinos cerraron este martes con resultados mayormente negativos, en una jornada marcada por el aumento de la incertidumbre internacional tras nuevos episodios de tensión en Medio Oriente, que impactaron en los mercados financieros globales.
Los bonos soberanos en dólares mostraron un desempeño dispar. Mientras algunos títulos de la familia Bonares lograron sostenerse, los Globales operaron en baja y registraron pérdidas de hasta 0,4%, encabezadas por el Global 2038.
Como consecuencia, el riesgo país volvió a subir y se ubicó en torno a los 493 puntos básicos, alejándose de los mínimos alcanzados durante las últimas semanas.
La renta variable también cerró en terreno negativo. El índice S&P Merval retrocedió 1,9% y finalizó en 3,16 millones de puntos, mientras que medido en dólares perdió 1,7%.
Entre las acciones líderes que registraron las mayores caídas se destacaron BBVA (-4,6%), Grupo Supervielle (-3,7%) y Sociedad Comercial del Plata (-3,6%). En contraste, Aluar avanzó 1,7% y Transener ganó 0,4%.
En Wall Street, las acciones argentinas operaron con bajas generalizadas. Los ADRs fueron encabezados por BBVA, que cayó 6,2%, seguido por Grupo Supervielle (-5,5%) y Telecom Argentina (-4,4%).
En el frente cambiario, el dólar se mantuvo relativamente estable, sin sobresaltos significativos pese al deterioro del clima financiero internacional. Los operadores continúan atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a su posible impacto sobre los mercados emergentes y el precio de la energía.
Entre las noticias locales de la jornada sobresalió la oficialización de la reducción de las retenciones al trigo y la cebada al 5,5%, medida que comenzó a regir desde junio. Además, el Gobierno publicó el cronograma de reducción gradual de los derechos de exportación para la soja y sus derivados, proceso que comenzaría en enero de 2027 y se extendería hasta fines de 2028.
A pesar de la corrección observada este martes, analistas del mercado sostienen que los activos argentinos continúan mostrando un desempeño relativamente favorable frente a otros mercados emergentes desde el inicio de la crisis en Medio Oriente, aunque advierten que la volatilidad seguirá condicionando las inversiones en el corto plazo.
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