En el marco de la 41° edición de la A Pampa Traviesa, la tradicional Mini volvió a llenar de energía y alegría el centro de la ciudad, con una convocatoria que superó los 500 niños y niñas en la Plaza San Martín.
La propuesta, pensada especialmente para las infancias, combinó actividad física, juegos y expresiones recreativas en una tarde donde el acompañamiento familiar fue uno de los grandes protagonistas.
Desde el inicio, el clima fue netamente festivo. Las y los participantes recorrieron los distintos circuitos según sus edades, compartiendo la experiencia de correr, superarse y disfrutar, siempre alentados desde los costados por padres, madres y familiares.
Además de las carreras, el evento ofreció múltiples espacios lúdicos que ampliaron la experiencia: bicicletas dobles, espectáculos de payasos con resortes saltarines, juegos con boleadoras de soga, banderines y una estación fotográfica que se convirtió en uno de los puntos más elegidos para llevarse un recuerdo de la jornada.
El valor del acompañamiento también se reflejó en las voces de quienes estuvieron presentes. “Lo viví de una forma emocionante, verla correr a mi hija fue muy lindo y me parece muy bien que se hagan estos eventos”, expresó Soledad, madre de una participante de la categoría de 10 y 11 años.
En la misma línea, Víctor, que acompañó a su sobrino, destacó la importancia de este tipo de iniciativas: “Estuvo muy bueno. Además del aliento que les dimos, es importante que ellos valoren lo que es entrenar, cuidarse y alcanzar metas”.
Con una nueva edición que volvió a convocar masivamente, la Mini A Pampa Traviesa reafirma su lugar como uno de los eventos deportivos infantiles más esperados en Santa Rosa, promoviendo hábitos saludables y el encuentro comunitario desde edades tempranas.

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