En una jornada cargada de tensión política y social, la Confederación General del Trabajo vuelve a ganar la calle este 30 de abril con una movilización hacia la Plaza de Mayo, en la antesala del Día del Trabajador. El objetivo: mostrar poder de convocatoria y canalizar el creciente malestar frente a la situación económica.
Con respaldo de organizaciones sociales, culturales y espacios políticos, la central obrera apuesta a una marcha masiva y “pacífica”, pero con un fuerte tono opositor a las políticas del gobierno de Javier Milei.
Desde el triunvirato cegetista aseguran que será una demostración de fuerza que buscará reflejar el deterioro del poder adquisitivo y el impacto de los recortes.
“El pueblo argentino la está pasando mal”, advirtió Cristian Jerónimo, uno de los referentes de la CGT, quien cuestionó los datos oficiales y aseguró que “la gente no llega a fin de mes”. En la misma línea, dejó abierta la puerta a una escalada del conflicto: no se descartan nuevas protestas ni incluso un paro general.
La convocatoria será amplia. Además de los sindicatos, dirán presente sectores como la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular, que mantiene diálogo fluido con la central obrera. Sin embargo, la Iglesia decidió no participar, marcando distancia en un contexto económico cada vez más complejo.
Servicios afectados y clima de conflictividad
La jornada también tendrá impacto en el funcionamiento de distintos servicios. El transporte aparece como uno de los puntos críticos: los trenes podrían sufrir interrupciones por medidas de fuerza impulsadas por La Fraternidad.
A esto se suman posibles complicaciones en la recolección de residuos, atención en organismos públicos y servicios de correo y logística, a partir de retenciones de tareas anunciadas por gremios estatales como UPCN y ATE.
Para Jorge Sola, otro de los integrantes del triunvirato, la movilización puede ser apenas el comienzo: “Este es el primer paso. Vamos hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”, advirtió, en referencia al creciente “malhumor social” que, según indicó, ya se percibe en todo el país.
Con este escenario, la CGT vuelve a posicionarse en el centro de la escena política, en una jornada que buscará medir fuerzas en la calle y anticipar el rumbo del conflicto sindical en las próximas semanas.
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