La CGT inició este martes una ronda de reuniones con sus organizaciones confederadas para definir los próximos pasos frente al Gobierno nacional. Entre las alternativas que evalúa figura un esquema de medidas de fuerza escalonadas por actividad, en lugar de un paro general.
Tras los reveses judiciales sufridos en su intento por frenar la reforma laboral y luego de ratificar sus críticas a la gestión de Javier Milei durante la reciente conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Suiza, la central obrera comenzó una nueva etapa de discusión interna.
El proceso culminará la próxima semana con una reunión del Consejo Directivo, donde se definirán las acciones a seguir.
Del encuentro participaron los secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, quienes analizaron distintas alternativas de protesta.
En un comunicado difundido a través de la red social X, la CGT sostuvo que el objetivo de las reuniones es «compartir un diagnóstico común sobre la situación social, laboral y productiva» y avanzar en una agenda de acción colectiva.
«Frente al deterioro de las condiciones de trabajo, la pérdida de empleo, el retroceso de la actividad económica y el avance sobre derechos conquistados, reafirmamos la necesidad de fortalecer la unidad del movimiento obrero organizado y construir respuestas colectivas que estén a la altura del momento histórico», expresó la central sindical.
Además, señaló que «el desafío es transformar el diagnóstico compartido en organización, coordinación y un plan de acción sostenido que permita defender el trabajo, la producción nacional y los derechos de nuestro pueblo».
La estrategia que gana consenso dentro de la conducción cegetista consiste en implementar medidas de fuerza sectoriales y escalonadas, con paros rotativos en actividades como transporte, industria, puertos, alimentación y medios de comunicación, con el objetivo de sostener el conflicto durante los próximos meses.
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