El gobernador de Buenos Aires y el diputado nacional mantuvieron un encuentro en La Plata para avanzar en la reorganización del Partido Justicialista. Ratificaron un acuerdo sobre las autoridades partidarias, aunque persisten las diferencias por las candidaturas, las elecciones internas y la reelección de los intendentes.
En medio de las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense, el gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner volvieron a reunirse para intentar ordenar la estructura del Partido Justicialista y establecer algunos acuerdos mínimos de cara a las elecciones de 2027.
El encuentro se realizó el martes 3 de noviembre en la sede de la Gobernación, en La Plata, y permitió acercar posiciones entre el sector que responde al mandatario provincial y el espacio político vinculado con Cristina Fernández de Kirchner.
La reunión representó una señal de distensión después de semanas de cuestionamientos cruzados entre el Movimiento Derecho al Futuro, que lidera Kicillof, y La Cámpora, organización conducida por Máximo Kirchner.
Sin embargo, el entendimiento no implica que las diferencias políticas hayan quedado resueltas. Por el contrario, el acuerdo parece concentrarse en garantizar el funcionamiento institucional del PJ mientras continúa abierta la discusión sobre su conducción política y electoral.
Una reunión para evitar nuevas confrontaciones
Del encuentro participaron dirigentes de confianza de ambos sectores.
Kicillof estuvo acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares.
Por su parte, Máximo Kirchner asistió junto al intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el diputado provincial Facundo Tignanelli, uno de los principales referentes legislativos de La Cámpora.
La conversación permitió avanzar en los acuerdos necesarios para organizar la reunión del Consejo Provincial del PJ bonaerense, convocada para este miércoles 4 de noviembre, a las 17, en La Plata.
Desde ambos espacios transmitieron una evaluación favorable del encuentro y destacaron la necesidad de sostener el diálogo.
El objetivo inmediato es evitar que las diferencias internas paralicen el funcionamiento partidario en un momento en el que el peronismo intenta construir una alternativa electoral frente al gobierno de Javier Milei.
Cómo quedaría distribuido el poder dentro del PJ
Uno de los puntos centrales del entendimiento fue la distribución de responsabilidades dentro de la estructura partidaria.
Kicillof continuará al frente del Partido Justicialista bonaerense, mientras que Máximo Kirchner quedaría como presidente del Congreso provincial del partido.
Ese organismo tiene un papel relevante en la definición de las orientaciones políticas, las alianzas y otros aspectos de la organización electoral.
A su vez, el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, continuaría al frente de la Junta Electoral partidaria.
La distribución busca mantener un equilibrio entre los distintos sectores del justicialismo, aunque las designaciones y decisiones correspondientes deberán formalizarse mediante los mecanismos internos.
El acuerdo también contempla la convocatoria al Congreso provincial del PJ, cuya fecha deberá establecerse en el marco de las reuniones partidarias.
Las PASO, en el centro de la disputa por las candidaturas
Detrás de la reorganización institucional aparece una discusión política de mayor alcance: cómo se definirán las candidaturas del peronismo para las elecciones presidenciales de 2027.
Kicillof viene defendiendo la utilización de elecciones primarias como herramienta para resolver las diferencias entre los distintos sectores.
Su postura apunta a que las candidaturas surjan de una competencia electoral y no exclusivamente de acuerdos entre las principales figuras del partido.
Desde el kirchnerismo, en cambio, se reivindica el liderazgo político de Cristina Fernández de Kirchner y su influencia en la construcción de las estrategias electorales.
La discusión adquirió nueva relevancia después de que la expresidenta planteara públicamente la posibilidad de volver a competir por la Presidencia si recuperara sus derechos políticos.
Actualmente, Cristina Kirchner cumple una condena en la causa Vialidad que incluye inhabilitación para ejercer cargos públicos.
En este escenario, la definición de las reglas internas y la conformación de los organismos partidarios adquieren especial importancia para el futuro del justicialismo.
La reelección de intendentes, otro punto de conflicto
La posibilidad de modificar la legislación bonaerense que limita las reelecciones de los intendentes constituye otro de los principales motivos de tensión.
Kicillof asumió el compromiso de impulsar una revisión de esa normativa, una demanda sostenida por numerosos jefes comunales vinculados con el Movimiento Derecho al Futuro.
Sin embargo, para avanzar con una reforma necesita reunir apoyos legislativos que incluyan a otros sectores del peronismo.
Allí aparecen diferencias con el Frente Renovador, conducido por Sergio Massa, y con dirigentes del kirchnerismo que mantienen reservas frente a una modificación de los límites a la reelección.
La discusión no se reduce a una cuestión normativa. También involucra el poder territorial de los intendentes y su influencia sobre el armado electoral de 2027.
Por eso, aunque Kicillof y Máximo Kirchner hayan alcanzado un entendimiento sobre la organización partidaria, el debate sobre los mandatos municipales permanece abierto.
La unidad frente al Gobierno nacional
La reunión también refleja una preocupación compartida entre los principales dirigentes del peronismo: evitar que las disputas internas debiliten la construcción de una alternativa política nacional.
El desafío consiste en articular a los distintos sectores del justicialismo y, eventualmente, ampliar las alianzas hacia otras fuerzas opositoras.
Kicillof busca consolidar su proyección nacional desde la gobernación bonaerense, mientras que el kirchnerismo procura preservar su peso político y territorial.
En ese escenario, el vínculo entre el gobernador y Máximo Kirchner se convirtió en una de las variables centrales para el futuro del espacio.
Los acercamientos registrados en las últimas semanas permitieron establecer coincidencias sobre la necesidad de mantener mecanismos de competencia interna y preservar la unidad electoral.
Pero todavía no existe una definición compartida sobre las candidaturas ni sobre el liderazgo que deberá encabezar una eventual propuesta presidencial.
Una tregua que tendrá nuevas pruebas
El encuentro de La Plata permitió encaminar la reorganización del PJ bonaerense y reducir, al menos momentáneamente, el nivel de confrontación entre sus principales sectores.
La reunión del Consejo Provincial y la posterior convocatoria al Congreso partidario serán instancias decisivas para comprobar si los acuerdos pueden traducirse en decisiones concretas.
El reparto de responsabilidades institucionales ofrece una fórmula de convivencia, pero no elimina las diferencias sobre el futuro político del peronismo.
Con las elecciones de 2027 cada vez más cerca, Kicillof y Máximo Kirchner parecen haber coincidido en una prioridad inmediata: ordenar el partido antes de profundizar la discusión por el liderazgo y las candidaturas.
La incógnita es si esta tregua será el comienzo de una estrategia compartida o apenas una pausa en una disputa que continúa abierta.
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