El actor reconoció que la IA ya está transformando la industria audiovisual y que tendrá consecuencias sobre el empleo. Sin embargo, dijo tener dudas sobre la capacidad de los gobiernos para regularla eficazmente y se mostró especialmente preocupado por las noticias falsas y la manipulación de pruebas.
George Clooney se sumó al debate sobre el avance de la Inteligencia Artificial en el cine y la sociedad y planteó sus dudas sobre la posibilidad de que los gobiernos puedan desarrollar regulaciones realmente eficaces frente a una tecnología que evoluciona a gran velocidad.
El actor estadounidense participó de la Cumbre Lumière, realizada en Saint-Paul-de-Vence, Francia, un encuentro internacional dedicado al futuro del cine, las series, la animación y los videojuegos.
La Inteligencia Artificial ocupó buena parte de las discusiones, particularmente por las posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas para producir contenidos y por su impacto sobre los trabajadores de la industria audiovisual.
“Va a ser una revolución aún mayor”
Clooney evitó adoptar una posición de rechazo frente a la tecnología y aseguró que, por el momento, prefiere comprender hacia dónde se dirige.
“Estoy aquí para escuchar, creo que eso es lo mejor que se puede hacer en este punto”, afirmó en declaraciones a Variety.
El actor consideró que existen especialistas que comprenden mejor la velocidad y dirección de los cambios y sostuvo que el sector audiovisual deberá prepararse para una transformación profunda.
“Va a ser una revolución y ya lo es, pero va a convertirse en una revolución aún mayor en nuestra industria, y ciertamente en términos de empleos”, advirtió.
Sus dudas sobre una regulación estatal
Consultado sobre la posibilidad de que Estados Unidos avance con una legislación para regular la IA, Clooney se mostró escéptico sobre la capacidad gubernamental para establecer reglas que puedan funcionar eficazmente.
El actor señaló que le interesa especialmente conocer qué mecanismos de control pueden desarrollar las propias compañías tecnológicas, aunque no descartó que una regulación pueda resultar necesaria.
“Estoy más interesado en ver qué están buscando hacer estas empresas para, al menos, mantener un control y equilibrio”, explicó.
Su planteo aparece en medio de un debate internacional sobre quién debe establecer los límites de la Inteligencia Artificial: los Estados, las propias compañías tecnológicas o una combinación de regulación pública y mecanismos internos de control.
Deepfakes: una preocupación que va más allá del cine
Clooney aseguró que su principal inquietud no está relacionada con las películas que puedan producirse mediante IA, sino con la capacidad de estas herramientas para alterar la información y generar contenidos falsos cada vez más difíciles de detectar.
“Estoy de hecho más preocupado por cómo nos informamos que por cómo nos entretenemos”, sostuvo.
En particular, mencionó el riesgo que representan las deepfakes en las noticias y en los procesos judiciales, donde imágenes, voces o videos generados artificialmente podrían ser presentados como si fueran auténticos.
Clooney utilizó como ejemplo el trabajo de su esposa, la abogada especializada en derechos humanos Amal Clooney, quien, según relató, participa en la capacitación de jueces para reconocer contenidos que pueden no ser reales.
Para el actor, ese desafío será cada vez mayor a medida que mejore la capacidad de los sistemas generativos: distinguir qué es auténtico y qué fue creado o manipulado por una Inteligencia Artificial.
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