Las movilizaciones contra la pérdida del poder adquisitivo y en defensa de los servicios públicos se extendieron por todo el país. El Gobierno contabilizó al menos 600.000 participantes, mientras que la central sindical CGT elevó la cifra a casi 1,6 millones. Hubo disturbios, establecimientos educativos bloqueados y monumentos turísticos cerrados.
Francia atravesó este jueves 5 de noviembre una nueva jornada de protestas masivas, con manifestaciones en las principales ciudades, huelgas en el sector público y enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad.
Las movilizaciones, convocadas para reclamar mejoras salariales, defender los servicios públicos y denunciar el deterioro del poder adquisitivo, representan un nuevo desafío para el Gobierno del presidente Emmanuel Macron.
Según las primeras estimaciones del Ministerio del Interior, al menos 600.000 personas participaron de las protestas en todo el territorio francés. La Confederación General del Trabajo (CGT), en cambio, calculó una concurrencia cercana a los 1,6 millones de manifestantes.
La diferencia entre ambas cifras refleja las habituales discrepancias entre los recuentos oficiales y sindicales, aunque ambos registros muestran la magnitud de la movilización.
La convocatoria superó las cifras atribuidas a la jornada del 6 de octubre, cuando las organizaciones sindicales habían estimado una participación de 450.000 personas.
París, Marsella y Toulouse, entre las ciudades más movilizadas
Las manifestaciones se extendieron por numerosas ciudades francesas, con una importante participación de trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales.
De acuerdo con las estimaciones difundidas por la CGT, las principales concentraciones fueron:
- París: 350.000 manifestantes.
- Marsella: 150.000.
- Burdeos: 120.000.
- Lille: 100.000.
- Toulouse: 80.000.
- Lyon: 55.000.
- Nantes y Rennes: 35.000 en cada ciudad.
En París, la movilización principal partió de la plaza de la República, con la participación de dirigentes sindicales y referentes políticos.
“Ya sabemos que esta jornada será un éxito”, afirmó la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, al encabezar la marcha en la capital.
Entre los participantes también estuvieron Jean-Luc Mélenchon, Raphaël Glucksmann y Marine Tondelier, figuras de distintos espacios de la izquierda y el ecologismo francés.
La movilización comenzó con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de un atentado racista ocurrido en Yvelines.
Reclamos salariales y dificultades para llegar a fin de mes
El poder adquisitivo constituye uno de los principales ejes del conflicto.
Las organizaciones sindicales denuncian que el incremento del costo de vida continúa afectando los ingresos de los trabajadores y reclaman medidas para mejorar los salarios.
La CGT exige un aumento del 10% del salario mínimo, mientras que la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) propone un incremento extraordinario de 100 euros.
La secretaria general de la CFDT, Marylise Léon, reclamó respuestas concretas tanto del Gobierno como de las organizaciones empresariales.
Las dificultades económicas también quedaron reflejadas en los testimonios de quienes participaron de las movilizaciones.
“Estamos hartos de tener que contar cada euro”, expresó Léa, una manifestante de 31 años que participó de la protesta en Marsella.
En Bayona, un agricultor de 50 años cuestionó la falta de respuestas oficiales después de varias semanas de movilizaciones.
Los sindicatos sostienen que el malestar social no se limita a los salarios, sino que también alcanza al financiamiento de la educación, los servicios públicos y las condiciones laborales.
Disturbios y enfrentamientos en Lyon
La jornada estuvo marcada por episodios de violencia en distintas ciudades.
En Lyon, efectivos antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos y realizaron cargas contra grupos de manifestantes.
Durante los enfrentamientos se registraron momentos de tensión entre las fuerzas de seguridad y personas vestidas de negro, algunas con el rostro cubierto.
La prefectura local contabilizó 30.500 participantes, mientras que la CGT estimó 55.000.
También se denunció que un fotógrafo de prensa recibió varios golpes de bastón durante una intervención policial, pese a encontrarse identificado como trabajador de medios de comunicación.
El Ministerio del Interior había dispuesto un operativo de aproximadamente 70.000 policías y gendarmes para toda la jornada.
El ministro Laurent Nuñez anticipó una respuesta firme ante posibles disturbios y sostuvo que las manifestaciones debían desarrollarse sin poner en peligro a otras personas ni provocar daños materiales.
Incendiaron un liceo cerca de Toulouse
Uno de los episodios más graves se produjo en Tournefeuille, cerca de Toulouse, donde un grupo de encapuchados atacó el liceo Marie-Louise Dissard Françoise.
Los agresores lanzaron artefactos pirotécnicos e incendiaron dependencias administrativas del establecimiento, lo que obligó a evacuar a los estudiantes.
Los bomberos necesitaron aproximadamente tres horas para extinguir el fuego y, según las autoridades, también fueron atacados con pirotecnia durante su intervención.
El Ministerio del Interior informó sobre otros incidentes en las inmediaciones de establecimientos educativos de Rennes, Burdeos, Estrasburgo y París.
Aunque estos episodios ocurrieron durante la jornada de protestas, no se ha establecido una relación directa entre todos los ataques y las organizaciones convocantes de las movilizaciones.
Escuelas bloqueadas y universidades movilizadas
La huelga tuvo un impacto importante sobre el sistema educativo francés.
El sindicato de enseñanza secundaria Snes-FSU informó que alrededor de mil institutos estaban bloqueados o cerrados administrativamente.
Las cifras oficiales fueron considerablemente menores: el Gobierno contabilizó 81 establecimientos afectados sobre un total de 3.700.
El Ministerio de Educación señaló, además, que aproximadamente el 16% del profesorado participó de la huelga.
En las universidades también hubo movilizaciones, bloqueos y suspensiones de actividades.
Mientras el Gobierno indicó que un tercio de los centros de enseñanza superior estaba afectado, la Unión Estudiantil aseguró que el 90% de las aproximadamente 70 universidades francesas registraba algún tipo de movilización.
Las diferencias entre los datos oficiales y los de las organizaciones estudiantiles muestran la disputa en torno al alcance real del paro.
La Torre Eiffel y el Arco del Triunfo permanecieron cerrados
Las protestas también alteraron el funcionamiento de algunos de los principales atractivos turísticos de Francia.
En París, la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo permanecieron cerrados durante la jornada, lo que afectó a numerosos visitantes.
En otras ciudades se registraron interrupciones de servicios y restricciones de circulación, aunque el transporte público no sufrió una paralización generalizada.
Las organizaciones convocantes denunciaron, además, restricciones impuestas por las autoridades para marchar por determinadas zonas céntricas.
Estas decisiones reavivaron el debate sobre el derecho a la protesta y los límites de la intervención policial.
El Gobierno convocó a una conferencia social
Frente a la magnitud de las movilizaciones, el primer ministro Sébastien Lecornu tiene previsto recibir el próximo lunes a representantes sindicales y empresariales en Matignon, sede del Gobierno francés.
El encuentro estará dedicado a analizar posibles respuestas a las demandas salariales y a las dificultades vinculadas con el costo de vida.
En paralelo, el ministro encargado de las Relaciones con el Parlamento, Laurent Panifous, anticipó que podría anunciarse una medida relacionada con el salario mínimo.
Por el momento, no se conocen los detalles de esa eventual iniciativa.
Macron enfrenta un escenario político cada vez más complejo
La nueva jornada de protestas se desarrolla en un contexto de creciente tensión política y social.
Macron, que no puede aspirar a un tercer mandato presidencial consecutivo, también busca influir en la reorganización del escenario político de cara a las elecciones de 2027.
Según versiones difundidas en Francia, el mandatario promueve la posibilidad de una amplia coalición que reúna a sectores de la centroizquierda y la derecha moderada, con el objetivo de ofrecer una alternativa frente a las fuerzas políticas situadas en los extremos del espectro parlamentario.
Mientras tanto, las organizaciones sindicales mantienen la presión sobre el Ejecutivo y reclaman respuestas inmediatas.
Con cientos de miles de personas movilizadas, una importante participación estudiantil y nuevos enfrentamientos con la policía, Francia atraviesa una etapa de fuerte conflictividad social.
La conferencia prevista para el lunes será una primera instancia para evaluar si el Gobierno puede abrir una negociación capaz de responder a las demandas salariales y reducir la tensión en las calles.
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