El indicador de JP Morgan alcanzó su nivel más alto en más de un año, mientras los títulos soberanos en dólares volvieron a caer. Las elecciones legislativas en Estados Unidos, la volatilidad internacional y las perspectivas económicas argentinas mantienen en alerta a los inversores.
Los mercados financieros argentinos volvieron a mostrar señales de debilidad este martes 3 de noviembre. Los bonos soberanos denominados en dólares registraron nuevas pérdidas y el riesgo país alcanzó los 821 puntos básicos durante la jornada, profundizando una tendencia negativa que se extendió durante las últimas semanas.
El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 16 unidades respecto del cierre anterior, equivalente a una suba cercana al 2%, y alcanzó su nivel más elevado desde el 24 de octubre de 2025.
La evolución refleja un aumento de la rentabilidad exigida por los inversores para mantener deuda argentina, en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre financiera y las tensiones geopolíticas.
La situación también está vinculada con factores internos, como las necesidades de financiamiento del Estado, la evolución de las reservas internacionales y las expectativas sobre el escenario económico de 2027.
Los bonos en dólares siguen bajo presión
Los títulos públicos argentinos volvieron a registrar una jornada negativa, con pérdidas superiores al 1% en varios instrumentos.
Entre los bonos más afectados se destacaron el Global 2029, que retrocedió un 1,2%, y el Global 2035, con una caída cercana al 1%.
La presión vendedora se concentró especialmente en los instrumentos de deuda de mayor plazo, que suelen presentar una mayor sensibilidad frente a los cambios en las expectativas financieras.
Cuando los precios de los bonos disminuyen, sus rendimientos aumentan. Esta relación explica por qué las caídas de los títulos soberanos se traducen en incrementos del riesgo país.
La tendencia se profundizó después de un octubre marcado por la volatilidad financiera, durante el cual el indicador acumuló un aumento significativo.
A comienzos del mes pasado, el riesgo país se encontraba cerca de los 600 puntos, mientras que ahora supera las 800 unidades.
Wall Street: resultados mixtos para las empresas argentinas
A diferencia de los bonos, las acciones argentinas que cotizan en Estados Unidos mostraron comportamientos dispares.
Entre las principales caídas se ubicaron Loma Negra, con un retroceso del 2,1%; Grupo Supervielle, que perdió un 1,7%; y Cresud, con una baja del 1,5%.
En contraste, Transportadora de Gas del Sur avanzó alrededor del 2%, mientras que Banco Macro registró una mejora cercana al 1,5%.
En la Bolsa porteña, el índice MSCI Merval mostraba una recuperación del 0,5% en pesos, aunque medido en dólares retrocedía levemente.
Los movimientos reflejan un escenario de cautela, en el que los inversores diferencian las perspectivas de cada compañía de los riesgos asociados con la deuda soberana argentina.
Las elecciones estadounidenses concentran la atención
Uno de los principales factores internacionales de la jornada son las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
Los comicios definirán la composición del Congreso y podrían modificar el margen de acción política del presidente Donald Trump durante los próximos dos años.
Los mercados siguen de cerca sus posibles consecuencias sobre las políticas fiscales, comerciales y regulatorias de la principal economía mundial.
Para Argentina, la evolución política estadounidense también adquiere relevancia por la relación financiera bilateral y el papel del Tesoro norteamericano en las negociaciones económicas internacionales.
La consultora Outlier advirtió que los inversores observan especialmente cómo podría modificarse el margen de actuación del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, después de las elecciones.
Sin embargo, el resultado electoral no determina por sí solo la evolución de los activos argentinos, que también depende de las condiciones económicas locales y del comportamiento de los mercados internacionales.
La tecnología y el petróleo agregan volatilidad
La incertidumbre financiera internacional también está vinculada con el comportamiento de las grandes empresas tecnológicas y la evolución de los precios de la energía.
En Wall Street, las acciones relacionadas con inteligencia artificial atraviesan un período de mayor volatilidad, mientras los inversores evalúan los costos de las inversiones destinadas a centros de datos y las perspectivas de rentabilidad del sector.
Al mismo tiempo, las tensiones entre Estados Unidos e Irán mantienen la atención sobre el mercado petrolero.
Los cambios en las expectativas sobre el conflicto influyen sobre las cotizaciones internacionales del crudo y sobre las acciones de las compañías energéticas.
Para el mercado argentino, estos movimientos son relevantes debido al peso de las empresas vinculadas con el petróleo y el gas dentro de los principales índices bursátiles.
¿Qué significa un riesgo país de 821 puntos?
El riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos.
Un indicador de 821 puntos básicos equivale a una prima de 8,21 puntos porcentuales sobre la referencia estadounidense.
Esto significa que los inversores exigen una rentabilidad considerablemente mayor para mantener deuda argentina.
Cuanto más elevado es el indicador, más costoso puede resultar para el Estado obtener financiamiento mediante nuevas emisiones internacionales.
Aunque no se trata de una tasa de interés que el país deba pagar automáticamente por toda su deuda, constituye una referencia importante para evaluar sus condiciones de acceso al crédito.
La persistencia de valores elevados también puede influir sobre el financiamiento de empresas argentinas que buscan obtener recursos en los mercados internacionales.
Las consecuencias para la economía real
El aumento del riesgo país no se traslada de manera inmediata a los precios de los alimentos, los salarios o las tarifas de los servicios públicos.
Sin embargo, puede tener efectos indirectos sobre la actividad económica.
Cuando el financiamiento internacional se encarece, algunos proyectos de inversión pueden enfrentar mayores dificultades para conseguir recursos.
Esto puede afectar decisiones relacionadas con la ampliación de instalaciones industriales, la incorporación de maquinaria, el desarrollo de infraestructura y la generación de empleo.
En economías provinciales como La Pampa, donde las pequeñas y medianas empresas, la agroindustria y la producción agropecuaria cumplen un papel importante, las condiciones generales de financiamiento también forman parte del escenario que enfrentan los sectores productivos.
No obstante, el impacto depende de las características de cada actividad y de las alternativas de crédito disponibles.
Noviembre comienza con un escenario financiero complejo
La suba del riesgo país hasta los 821 puntos confirma que los activos argentinos todavía no consiguen revertir la tendencia negativa de las últimas semanas.
El comportamiento de los bonos muestra que persisten interrogantes sobre las condiciones futuras de financiamiento del país, especialmente frente a los compromisos de deuda previstos para los próximos años.
La evolución de las reservas internacionales, las tasas de interés estadounidenses, el contexto regional y las decisiones económicas del Gobierno argentino seguirán siendo variables fundamentales para los inversores.
Las próximas jornadas permitirán observar si el mercado encuentra condiciones para estabilizarse o si continúa la presión sobre los títulos soberanos.
Por ahora, el riesgo país vuelve a convertirse en una señal de alerta sobre las dificultades de Argentina para recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones sostenibles.
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