Política

El poder, las convicciones y la próxima estación de Di Nápoli

today12 agosto, 2026

Fondo
share close

La política suele presentarse como el terreno de las convicciones, los proyectos colectivos y las ideas. Pero también es el territorio del poder. Y cuando conservar o ampliar ese poder se convierte en el objetivo principal, las pertenencias comienzan a volverse flexibles, los antiguos aliados dejan de ser imprescindibles y las diferencias ideológicas pueden acomodarse a las necesidades de cada momento.

La trayectoria política de Luciano di Nápoli ofrece un caso interesante para observar ese fenómeno en La Pampa.

Su recorrido comenzó mucho antes de llegar a la Municipalidad de Santa Rosa. Tuvo militancia universitaria en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa, vinculado a NBI, y posteriormente encontró dentro del kirchnerismo y La Cámpora el espacio desde donde proyectar su carrera política.

Ese armado lo llevó a ocupar una banca como diputado provincial y, algunos años después, tras un período de menor exposición pública, a reaparecer con fuerza en la escena política santarroseña.

En 2019 decidió disputar la candidatura a intendente de Santa Rosa dentro del Partido Justicialista. No escondía entonces su identidad política. Su campaña estaba fuertemente asociada al kirchnerismo y la figura de Cristina Fernández de Kirchner ocupaba un lugar central en la construcción electoral.

Ganó la interna, posteriormente conquistó la intendencia y comenzó una nueva etapa.

Pero el poder también modifica relaciones.

No había transcurrido demasiado tiempo de su primera gestión cuando comenzó el distanciamiento respecto del espacio político que había sido determinante para su crecimiento. Di Nápoli se alejó de La Cámpora y progresivamente comenzó a recostarse sobre la estructura del peronismo provincial.

El movimiento resultó políticamente conveniente.

Llegó al final de su primer mandato integrado al esquema provincial y consiguió la reelección con el respaldo del gobernador Sergio Ziliotto y de prácticamente toda la estructura del Partido Justicialista pampeano.

El peronismo consiguió entonces un resultado que ratificó su predominio territorial: retuvo la Gobernación y ganó las dos ciudades más importantes de La Pampa, Santa Rosa y General Pico.

Parecía haberse alcanzado un equilibrio.

Duró poco.

Dos años después, Di Nápoli intentó disputar espacios de conducción dentro del propio justicialismo pampeano y terminó enfrentado con Ziliotto en la discusión por la conducción partidaria. La disputa finalmente no llegó a las urnas y el intendente denunció públicamente que no le habían permitido competir.

Aquella pelea dejó algo mucho más importante que una interna frustrada: mostró que Di Nápoli ya no estaba dispuesto a aceptar un lugar subordinado dentro del esquema provincial.

Y allí aparece el presente.

Buscar una nueva reelección como intendente o ir mas allá, el dirigente santarroseño necesita encontrar una nueva estación para su carrera política.

En ese contexto debe interpretarse su acercamiento a Fuerza Pampa, el espacio impulsado desde Lonquimay por el intendente Manuel Feito y acompañado por dirigentes, funcionarios y sectores del peronismo que buscan construir una alternativa por fuera de la conducción tradicional del PJ pampeano.

Di Nápoli, además, comenzó a recorrer localidades del interior provincial.

La pregunta resulta inevitable: ¿está construyendo una candidatura a gobernador?

Puede ser.

Pero antes existe otra pregunta bastante más incómoda.

¿Tiene capital político propio para hacerlo?

Porque administrar durante dos períodos la capital provincial otorga visibilidad, estructura y capacidad de instalación, pero no necesariamente construye liderazgo provincial. Santa Rosa representa una porción decisiva del electorado pampeano, aunque La Pampa política continúa teniendo una fuerte lógica territorial donde intendentes, referentes locales y estructuras partidarias mantienen un peso considerable.

Di Nápoli deberá demostrar entonces cuánto de su poder pertenece realmente a Di Nápoli.

Cuánto obtuvo inicialmente del kirchnerismo.

Cuánto recibió después del aparato provincial.

Y cuánto puede conservar ahora que decidió desafiar a quienes alguna vez fueron sus aliados.

Ese posiblemente sea el verdadero examen.

También existe una contradicción política difícil de ignorar. El dirigente que construyó buena parte de su identidad pública desde sectores identificados con el progresismo y el kirchnerismo hoy busca ampliar su espacio acompañado por actores que no necesariamente provienen de aquella tradición política.

No sería novedoso. La historia política argentina está repleta de dirigentes capaces de modificar alianzas, discursos y pertenencias cuando cambia el escenario.

El problema aparece cuando la adaptación deja de ser una herramienta para llevar adelante determinadas ideas y se transforma en la idea misma.

Porque entonces surge una pregunta todavía mayor que la candidatura de un intendente.

¿Dónde terminan las convicciones y dónde comienza simplemente la necesidad de conservar poder?

Di Nápoli puede tener aspiraciones legítimas de gobernar La Pampa. También puede considerar agotada la actual conducción partidaria y pretender representar una renovación dentro del peronismo provincial. Tiene derecho a intentarlo.

Pero una candidatura a gobernador necesita bastante más que voluntad, recorridas y fotografías con dirigentes.

Necesita territorio.

Necesita estructura.

Necesita votos.

Y, fundamentalmente, necesita construir una identidad política capaz de explicar por qué alguien que llegó de la mano de un sector, después se alejó de ese sector, se apoyó en otro y finalmente enfrentó también a ese segundo espacio debería representar ahora una alternativa para todo el peronismo pampeano.

Tal vez Fuerza Pampa sea el comienzo de una construcción provincial.

Tal vez sea el vehículo elegido para disputar seriamente la sucesión de Ziliotto.

O tal vez estemos frente a algo mucho más sencillo: la necesidad de un dirigente que se aproxima al final de su ciclo como intendente y busca desesperadamente que ese final no sea también el de su centralidad política.

El tiempo y, sobre todo, los votos determinarán cuál de esas hipótesis era la correcta.

Escrito por c2281666

Valóralo

Artículo anterior

Nacionales

Denuncian presiones de Estados Unidos a una cooperativa neuquina por utilizar tecnología china

Autoridades de CALF expusieron en el Congreso que recibieron advertencias de la Embajada de Estados Unidos para que abandonen proyectos con Huawei. Aseguran que incluso fueron amenazados con el retiro de visas. Diputados impulsan citar al embajador Peter Lamelas para que dé explicaciones.   La disputa tecnológica entre Estados Unidos y China sumó un nuevo capítulo en Argentina, esta vez con epicentro en Neuquén y con Vaca Muerta como escenario […]

today12 agosto, 2026

Comentarios de las entradas (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *