Un nuevo análisis climático advierte que la temperatura global podría alcanzar los 1,52 °C por encima de los niveles preindustriales. La combinación del calentamiento provocado por las actividades humanas y un fenómeno de El Niño excepcionalmente intenso amenaza con llevar las temperaturas a nuevos máximos durante 2027.
El calentamiento global continúa acelerándose y 2026 podría convertirse en el año más cálido desde que existen registros instrumentales. Las últimas proyecciones científicas indican que la temperatura media del planeta se encamina a igualar o incluso superar el récord establecido en 2024, en un contexto marcado por el aumento de los gases de efecto invernadero y el fortalecimiento del fenómeno de El Niño.
El análisis, elaborado a partir de seis grandes registros internacionales de temperatura, estima que 2026 tiene un 67% de probabilidades de convertirse en el año más cálido registrado.
La proyección central sitúa el calentamiento global en aproximadamente 1,52 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, prácticamente el mismo valor alcanzado durante 2024.
Sin embargo, la advertencia más preocupante apunta hacia el próximo año: los modelos proyectan que 2027 podría alcanzar temperaturas todavía mayores, impulsadas por un episodio de El Niño que podría situarse entre los más intensos jamás observados.
Agosto marcó un récord y septiembre confirmó la tendencia
Los primeros nueve meses de 2026 fueron los segundos más cálidos desde que comenzaron las mediciones, solamente superados por el mismo período de 2024.
La temperatura media global entre enero y septiembre se ubicó aproximadamente 1,45 °C por encima del promedio preindustrial.
Aunque durante el primer semestre las temperaturas se mantuvieron por debajo de las registradas en 2024, la situación cambió durante el invierno del hemisferio sur.
Agosto se convirtió en el agosto más cálido registrado, superando el récord anterior en aproximadamente 0,12 °C.
Septiembre también presentó temperaturas extraordinariamente elevadas y se ubicó como el segundo septiembre más cálido de la historia, solamente por detrás de 2023.
La extensión territorial de las anomalías térmicas constituye otro indicador preocupante.
Durante el trimestre julio-septiembre, alrededor del 22% de la superficie terrestre y oceánica del planeta experimentó las temperaturas más elevadas registradas para ese período.
En regiones como Europa occidental, el Mediterráneo y amplias zonas del océano Pacífico, las temperaturas alcanzaron valores excepcionalmente altos.
Un fenómeno de El Niño que podría romper todos los récords
Uno de los factores que explican el comportamiento climático de 2026 es el fortalecimiento de El Niño, un fenómeno natural caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Este proceso modifica los patrones de circulación atmosférica y puede alterar las precipitaciones, las temperaturas y la frecuencia de determinados fenómenos meteorológicos en distintas regiones del mundo.
Las mediciones realizadas durante septiembre mostraron que la temperatura del Pacífico tropical superó registros históricos asociados con los episodios anteriores de El Niño.
Según las proyecciones elaboradas a partir de 656 simulaciones de 14 modelos climáticos, el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad hacia diciembre.
Los investigadores estiman que las anomalías de temperatura en la región central del Pacífico podrían acercarse a los 4 °C, una magnitud extraordinaria para este tipo de eventos.
Aunque existe incertidumbre sobre su evolución, los resultados sugieren que podría tratarse de uno de los episodios de El Niño más intensos de los registros modernos.
El mayor impacto podría sentirse durante 2027
Los efectos de El Niño sobre la temperatura global no se manifiestan necesariamente de manera inmediata.
El calentamiento de las aguas del Pacífico puede trasladar parte de su influencia a la atmósfera durante los meses siguientes.
Por esa razón, los científicos consideran que el mayor impacto del fenómeno actual podría registrarse durante 2027.
Las proyecciones estiman que la temperatura media mundial podría alcanzar aproximadamente 1,74 °C por encima de los niveles preindustriales.
El análisis asigna una probabilidad del 96% a que 2027 supere todos los récords anteriores de temperatura.
De confirmarse, el planeta atravesaría una nueva etapa de calentamiento excepcional, con consecuencias potenciales para los ecosistemas, la agricultura, los recursos hídricos y la salud humana.
No obstante, los especialistas advierten que estas estimaciones todavía presentan márgenes de incertidumbre, especialmente porque la intensidad prevista para El Niño supera los valores históricos utilizados para desarrollar algunos modelos.
La Tierra acumula cada vez más energía
Más allá de las variaciones naturales del clima, el estudio identifica una tendencia de largo plazo que preocupa especialmente a la comunidad científica.
El planeta está absorbiendo más energía del Sol de la que devuelve al espacio, un fenómeno conocido como desequilibrio energético terrestre.
Las observaciones satelitales indican que ese desequilibrio aumentó considerablemente durante las últimas décadas.
Entre 2000 y 2010, el exceso de energía acumulada se situaba cerca de 0,53 vatios por metro cuadrado.
Durante la última década, el valor promedio ascendió a aproximadamente 1,25 vatios por metro cuadrado.
Esto representa un incremento de alrededor de 2,4 veces.
La mayor parte de esa energía adicional termina almacenándose en los océanos, que absorben aproximadamente el 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global.
El fenómeno contribuye al aumento de la temperatura oceánica, la expansión térmica del agua y las alteraciones en los ecosistemas marinos.
También constituye una señal de que el sistema climático continúa acumulando calor, incluso cuando determinados fenómenos naturales provocan fluctuaciones temporales de la temperatura atmosférica.
La Antártida también muestra señales preocupantes
El comportamiento del hielo marino constituye otro indicador de las transformaciones climáticas.
Durante septiembre, la extensión máxima del hielo marino antártico alcanzó aproximadamente 17,59 millones de kilómetros cuadrados.
Se trató del tercer máximo invernal más bajo desde que comenzaron las observaciones satelitales, solamente superado por los registros excepcionalmente reducidos de 2023 y 2024.
En el Ártico, el mínimo anual de hielo marino se ubicó entre los diez más bajos de la serie histórica.
Estas alteraciones tienen consecuencias que exceden las regiones polares.
El hielo marino contribuye a regular el intercambio de energía entre el océano y la atmósfera, además de proporcionar hábitats fundamentales para numerosas especies.
Su reducción modifica las condiciones ambientales y puede afectar el funcionamiento de ecosistemas enteros.
Argentina y La Pampa frente a un escenario climático más complejo
El fortalecimiento de El Niño también representa un factor relevante para América del Sur.
En Argentina, este fenómeno suele modificar la distribución de las precipitaciones, aunque sus efectos varían según la región, la estación del año y la interacción con otros procesos atmosféricos.
En determinadas zonas del centro y noreste del país, los episodios de El Niño pueden favorecer lluvias superiores a los valores habituales.
Sin embargo, no significa que todas las regiones experimenten necesariamente más precipitaciones, ni permite anticipar por sí solo tormentas o inundaciones en una localidad específica.
En La Pampa, donde la producción agropecuaria depende estrechamente de las condiciones climáticas, el seguimiento de estas anomalías resulta especialmente importante.
La disponibilidad de agua, la humedad de los suelos, las temperaturas extremas y la frecuencia de tormentas constituyen variables fundamentales para la actividad productiva y la planificación territorial.
El aumento sostenido de las temperaturas también plantea desafíos para la conservación de los recursos naturales, la prevención de incendios rurales y la protección de la salud durante las olas de calor.
En ese contexto, el monitoreo permanente de los pronósticos estacionales y las observaciones meteorológicas resulta indispensable para anticipar riesgos.
El límite de 1,5 grados y los compromisos internacionales
El Acuerdo de París estableció como uno de sus principales objetivos limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales.
Las proyecciones para 2026 indican que existe una elevada probabilidad de superar temporalmente ese umbral.
Sin embargo, los especialistas aclaran que un año individual por encima de 1,5 °C no significa automáticamente que se haya incumplido el objetivo climático internacional, que se evalúa sobre períodos prolongados.
La preocupación radica en la continuidad de la tendencia.
Los últimos años han mostrado temperaturas extraordinariamente elevadas, mientras las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan impulsando el calentamiento.
La combinación entre la influencia humana sobre el clima y los fenómenos naturales como El Niño puede producir episodios de calor global cada vez más intensos.
El escenario que anticipan los investigadores es claro: 2026 podría establecer un nuevo récord, pero 2027 presenta condiciones para superarlo ampliamente.
La evolución de las temperaturas durante los próximos meses será determinante para conocer la magnitud del calentamiento y evaluar sus consecuencias sobre los ecosistemas y las sociedades de todo el planeta.
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