El Banco Central de la República Argentina avanza en el cierre de sus áreas operativas conocidas como “tesoros”, una decisión que ya genera fuerte rechazo sindical y que podría tener un impacto más profundo en el interior del país.
La medida, impulsada en el marco del plan de reestructuración del Gobierno nacional, apunta a reducir costos y centralizar funciones. Sin embargo, desde la Asociación Bancaria advierten que no solo están en riesgo puestos de trabajo, sino también la logística del efectivo en distintas regiones.
Los “tesoros” cumplen un rol clave en la distribución, custodia y provisión de dinero físico. En grandes centros urbanos, esa tarea puede ser absorbida con mayor facilidad por operadores privados o esquemas centralizados, pero en provincias y ciudades intermedias la situación es más compleja.
En ese sentido, desde el gremio alertan que el cierre de estas dependencias podría generar demoras en el abastecimiento de cajeros automáticos, mayores costos operativos para bancos y dificultades para garantizar el flujo de efectivo, especialmente en zonas alejadas de los principales centros financieros.
El escenario cobra relevancia en provincias como La Pampa, donde el acceso al efectivo sigue siendo un componente central de la economía cotidiana, tanto para el comercio como para sectores productivos y poblaciones con menor nivel de bancarización.
Además, el conflicto se da en paralelo a otras tensiones en el sistema financiero, como cierres de dependencias y recortes operativos, lo que profundiza la preocupación gremial. Desde La Bancaria no descartan medidas de fuerza si no hay garantías sobre la continuidad laboral y el funcionamiento del servicio.
De avanzar el plan oficial, el impacto podría exceder la estructura interna del Banco Central y trasladarse al funcionamiento cotidiano del sistema financiero, con especial incidencia en el interior, donde cada ajuste suele sentirse con mayor intensidad.
Comentarios de las entradas (0)