El aumento del consumo de gas por las bajas temperaturas ya empieza a mostrar efectos concretos en el sistema energético: distribuidoras resolvieron cortar el suministro de gas natural licuado (GNL) a estaciones de servicio e industrias con contratos interrumpibles.
En distintos puntos del país —con mayor impacto inicial en el AMBA— algunas estaciones comenzaron a limitar la venta de GNC ante la falta de abastecimiento, una situación que podría extenderse si las condiciones climáticas se mantienen.
La medida fue tomada por empresas como Metrogas y Naturgy BAN, que priorizan el suministro residencial frente al incremento sostenido de la demanda en los hogares.
El escenario deja en evidencia una problemática estructural: si bien Argentina avanza en su perfil exportador de gas, todavía no cuenta con la infraestructura suficiente para responder a los picos de consumo interno, especialmente en períodos de frío intenso.
En este contexto, la semana pasada el Gobierno nacional debió retroceder en su intención de licitar la compra de 25 barcos regasificadores, una medida que buscaba reforzar la oferta energética de cara al invierno.
La combinación de temperaturas por debajo de lo habitual para esta época del año y limitaciones en el sistema de transporte y almacenamiento vuelve a poner en tensión el abastecimiento, con impacto directo en sectores productivos y en el expendio de combustible.
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