Colombia irá a las urnas este domingo para elegir al presidente que gobernará el país durante el período 2026-2030, en una elección marcada por la polarización política, el debate sobre la seguridad y la continuidad o no del proyecto impulsado por el actual mandatario, Gustavo Petro.
Según las últimas encuestas, el candidato oficialista Iván Cepeda, referente del Pacto Histórico, aparece como favorito para quedarse con la primera vuelta, aunque sin alcanzar los votos necesarios para evitar un balotaje. Entre sus principales competidores se encuentran la senadora conservadora Paloma Valencia, representante del uribismo, y el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, una figura emergente de la derecha dura colombiana.
De acuerdo con los sondeos previos a la votación, Cepeda lidera la intención de voto, mientras que De la Espriella se consolidó como su principal rival y Valencia disputa el tercer lugar. Si ningún candidato supera el 50% más uno de los sufragios, la segunda vuelta se realizará el próximo 21 de junio.
Cepeda, senador y defensor de los derechos humanos, busca dar continuidad al ciclo político iniciado por Petro. Hijo del dirigente de izquierda Manuel Cepeda, asesinado en 1994, construyó gran parte de su trayectoria política alrededor de la defensa de las víctimas del conflicto armado y de los procesos de paz. También se convirtió en una de las figuras más visibles en las denuncias contra el expresidente Álvaro Uribe por presuntos vínculos con sectores paramilitares.
Por su parte, Paloma Valencia representa al Centro Democrático, el espacio político fundado por Uribe. La senadora sostiene un discurso centrado en la seguridad, cuestiona los acuerdos alcanzados con las FARC y propone endurecer la estrategia estatal frente a las organizaciones armadas y el narcotráfico.
En tanto, Abelardo de la Espriella, conocido popularmente como “El Tigre”, irrumpió en la escena política con un discurso de mano dura, fuerte impronta conservadora y referencias frecuentes a líderes como Nayib Bukele y Javier Milei. Entre sus propuestas sobresalen la construcción de megaprisiones, el endurecimiento de las políticas de seguridad y una ofensiva directa contra las organizaciones criminales.
La campaña también estuvo atravesada por la creciente preocupación por la violencia política y el avance de grupos armados en distintas regiones del país, una problemática que volvió a ocupar un lugar central en el debate electoral. Mientras Cepeda propone profundizar los procesos de negociación impulsados por Petro, sus rivales prometen recuperar estrategias de confrontación directa contra las organizaciones ilegales.
Con una sociedad dividida entre la continuidad del proyecto progresista y el avance de propuestas conservadoras y de derecha dura, Colombia afronta una de las elecciones más trascendentes de los últimos años, cuyo resultado tendrá impacto no solo en la política interna sino también en el escenario latinoamericano.
Comentarios de las entradas (0)