La misión Artemis II de la NASA culminó con éxito su histórica travesía al amerizar en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, tras completar un sobrevuelo alrededor de la Luna, el primero tripulado en más de medio siglo.
La cápsula Orión descendió cerca de las 21.10 (hora argentina) con sus cuatro tripulantes a bordo, quienes fueron rescatados por equipos especializados y trasladados al buque USS John P. Murtha para los primeros chequeos médicos.
Durante la etapa final del reingreso, la nave alcanzó velocidades cercanas a los 4.000 kilómetros por hora antes de ingresar a la atmósfera terrestre.

Un regreso histórico a la órbita lunar
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen protagonizaron este hito al realizar un vuelo tripulado en las cercanías de la Luna, sin alunizar, en lo que significó el regreso humano a ese entorno desde la misión Apolo 17.
En la fase final del viaje, Orión encendió sus propulsores durante nueve segundos para ajustar su trayectoria hacia la Tierra. Luego, el módulo de servicio se separó unos 20 minutos antes del ingreso a la atmósfera, al sureste de Hawái.
Durante el descenso, la nave experimentó una interrupción programada de comunicaciones de aproximadamente seis minutos debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula, fenómeno habitual en reingresos a alta velocidad.
Posteriormente, desplegó sus paracaídas de frenado a unos 22.000 pies de altitud y, más tarde, los tres paracaídas principales a unos 6.000 pies, lo que permitió reducir la velocidad para un amerizaje controlado.
Tras la recuperación, estaba previsto el traslado de la tripulación al Centro Espacial Johnson, en Houston, para continuar con las evaluaciones médicas de rutina.

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