El economista Jorge Vasconcelos advirtió que la economía argentina atraviesa una fuerte brecha entre los sectores más dinámicos y aquellos vinculados al mercado interno, y consideró que no existen señales claras de recuperación para el consumo durante el primer trimestre de 2026.
El investigador jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea sostuvo que actividades como minería, energía y agroindustria mantienen un buen desempeño, mientras que los rubros ligados al consumo masivo, el comercio y parte de la industria continúan afectados por la debilidad de la demanda interna.
“Por ahora no hay señales de que esa divergencia se revierta”, afirmó Vasconcelos, quien consideró que, en el mejor de los casos, podría empezar a verse un piso en la caída de los sectores más golpeados en términos sociales y de empleo.
Según explicó, los salarios reales se mantienen “planchados”, el crédito todavía no muestra un crecimiento significativo y las importaciones permanecen por debajo de los niveles del año pasado, señales que reflejan una economía con escasa capacidad de recuperación en el mercado interno.
Para el economista, esta situación también tiene un costado político, especialmente en el conurbano bonaerense, donde se concentra gran parte de los sectores más afectados por la caída del consumo y el empleo. “No es solo un problema económico y social, también tiene un componente político importante”, planteó.
Vasconcelos señaló además que durante el primer trimestre el Banco Central compró dólares, pero esos pesos no se volcaron a la economía porque fueron absorbidos por instrumentos financieros del Tesoro y de la autoridad monetaria. Como consecuencia, no hubo una expansión del crédito que permitiera dinamizar el consumo o la inversión.
En ese contexto, consideró que el Gobierno podría impulsar una mayor liquidez en el segundo trimestre mediante una reducción de encajes y manteniendo tasas de interés cercanas al 20% anual para incentivar a los bancos a prestar más dinero. Según sostuvo, una expansión del crédito permitiría sostener a los sectores más rezagados y generar un mayor vínculo con las actividades más dinámicas de la economía.
El economista también afirmó que el Gobierno utiliza al dólar como principal herramienta para contener la inflación, aunque eso perjudica la competitividad de algunos sectores. Sin embargo, descartó que exista urgencia para una devaluación, ya que proyectó una balanza comercial positiva de unos 20.000 millones de dólares para este año.
Finalmente, Vasconcelos remarcó que la salida para los sectores más rezagados no pasa por esperar una corrección cambiaria, sino por mejorar la productividad y aprovechar el potencial energético del país. “Disponer de energía relativamente barata es clave para la competitividad”, concluyó.
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