En algún lugar de la Argentina, una familia conserva desde hace generaciones una pequeña escultura blanca que fue atribuida a las manos de Miguel Ángel Buonarroti cuando tenía apenas 20 años, en la Florencia de los Médici.
La pieza, atribuida al artista renacentista cuando tenía unos 20 años, permanece bajo custodia privada desde hace generaciones. Investigadores estudian su origen y materiales para determinar si se trata de una obra auténtica. De confirmarse la autoría, estiman que podría alcanzar un valor de hasta 450 millones de dólares.
Una pequeña escultura blanca conservada por una familia argentina podría convertirse en uno de los descubrimientos más importantes del mundo del arte. La obra representa a San Juan Bautista niño, conocido en Italia como Il Giovannino, y una investigación plantea que habría sido realizada por Miguel Ángel Buonarroti durante su juventud en Florencia.
La pieza permanece en un lugar no revelado del país por razones de seguridad. Sus propietarios aseguran que llegó al Río de la Plata durante el siglo XVIII y que desde entonces pasó de generación en generación.
Sin embargo, la atribución a Miguel Ángel todavía no cuenta con una confirmación académica definitiva. Actualmente se desarrollan nuevos estudios para evaluar una hipótesis que comenzó a tomar forma hace más de tres décadas.
Una investigación que comenzó en La Plata
El primer estudio sistemático de la escultura estuvo a cargo de Ángel Osvaldo Nessi, historiador del arte y exdirector del Museo de Bellas Artes de La Plata.
Nessi investigó la pieza entre 1993 y 2000 y, en 1997, sostuvo formalmente que se trataba de una obra de Miguel Ángel.
La hipótesis despertó interés mediático, pero también dio lugar a una serie de episodios que llevaron a la familia a mantener la escultura fuera de la vista pública.
Según el relato de sus custodios, hubo intentos de secuestro que motivaron la decisión de preservar el anonimato y evitar nuevas exposiciones.
El allanamiento judicial de 1995
La historia incluye un episodio judicial ocurrido en abril de 1995, cuando una denuncia basada en información policial vinculó la escultura con un supuesto robo cometido siglos atrás en la Capilla Sixtina.
La investigación quedó a cargo del juez en lo Penal Económico Julio Cruciani, quien consultó a autoridades eclesiásticas y ordenó allanamientos en la vivienda familiar y en una propiedad vecina.
El operativo, realizado el 3 de mayo de ese año, no permitió encontrar la escultura.
Dos especialistas universitarios consultados a partir de reproducciones fotográficas no pudieron establecer una atribución concluyente.
Finalmente, el 23 de mayo de 1995, la denuncia fue desestimada por no constituir delito y la causa quedó archivada.
Qué revelaron los análisis científicos
Uno de los aspectos centrales de la investigación es el material utilizado para realizar la obra.
En 1998, el investigador Aurelio Álvarez Pérez, de la Universidad Autónoma de Barcelona, analizó muestras mediante técnicas de microscopía y difracción de rayos X. Los resultados identificaron alabastro yesoso.
En junio de 2026, Josep Oriol Oms Llobet, del Instituto de Geociencias de Barcelona, realizó nuevos estudios que confirmaron esa composición.
El hallazgo resulta relevante para la investigación porque un documento histórico de 1570 menciona ese mismo material al describir otra escultura que durante siglos fue considerada una posible candidata a ser el San Giovannino perdido.
No obstante, la coincidencia del material no permite demostrar por sí sola que la pieza argentina haya sido realizada por Miguel Ángel.
La investigación más reciente fue reunida por el documentalista Pablo Semmartin en una monografía titulada Il Giovannino Perduto: una hipótesis atributiva a Miguel Ángel Buonarroti.
El trabajo reúne documentación histórica, testimonios, comparaciones estilísticas y estudios de materiales para sostener la posibilidad de que la escultura pertenezca a la etapa temprana del artista.
¿Puede valer 450 millones de dólares?
La cifra que rodea al caso es tan extraordinaria como la propia historia.
Quienes participan de la investigación estiman que, si la atribución recibe respaldo académico internacional, la escultura podría alcanzar un valor de hasta 450 millones de dólares.
La referencia utilizada es la venta de Salvator Mundi, obra atribuida a Leonardo da Vinci, que alcanzó una cifra superior a los 450 millones de dólares en una subasta de 2017.
Sin embargo, se trata de una estimación hipotética y no de una tasación confirmada ni de una oferta de compra.
El valor final dependería, entre otros factores, de la autenticidad, la procedencia documentada, el estado de conservación y el reconocimiento de especialistas e instituciones.
Un misterio que busca resolverse
El caso despertó interés entre investigadores y referentes del mercado internacional del arte. También dio origen a un proyecto documental que reconstruye la historia de la familia, la investigación judicial y los años durante los cuales la escultura permaneció oculta.
Mientras continúan los estudios, sus propietarios decidieron volver a hacer pública la existencia de la pieza, aunque mantienen bajo reserva su identidad y ubicación.
La pregunta central sigue abierta: ¿se conserva en Argentina una escultura desconocida de Miguel Ángel?
Por ahora, la obra es objeto de una hipótesis de atribución que deberá superar nuevas evaluaciones antes de convertirse en un descubrimiento reconocido por la comunidad internacional del arte.
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