NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, OCTUBRE 11 La informalidad promedio en la Argentina alcanza al 45 por ciento del universo total de trabajadores en el 2026, pero en el norte escala en varios centros urbanos por encima del 80% y en el conurbano trepa al 70% entre los cuentapropistas.
Foto NA ARCHIVO PABLO LASANSKY
Un estudio de la Universidad Nacional de Rosario revela que el empleo informal alcanza al 45% de los ocupados y creció respecto de 2023. La situación es especialmente crítica entre los trabajadores por cuenta propia: en algunas ciudades del norte, más del 80% desarrolla su actividad sin registración.
La informalidad laboral continúa creciendo en Argentina y alcanza al 45% de los trabajadores, según un análisis de la Universidad Nacional de Rosario elaborado a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026.
El indicador muestra un deterioro respecto de fines de 2023, cuando la informalidad se ubicaba en el 41,4%. En menos de tres años, la proporción de trabajadores sin registración aumentó 3,6 puntos porcentuales.
El informe también identifica un cambio en la composición del empleo: mientras disminuye la participación de los asalariados, crece el trabajo por cuenta propia, una modalidad que presenta mayores niveles de precariedad.
Crece el cuentapropismo y cae el empleo asalariado
Entre fines de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la proporción de asalariados dentro del total de ocupados pasó del 73,7% al 70,5%.
En el mismo período, los trabajadores por cuenta propia aumentaron su participación del 22,6% al 25,5%.
El problema es que el 65,8% de los cuentapropistas urbanos trabaja en condiciones de informalidad, una proporción considerablemente superior a la registrada entre los asalariados.
En este último grupo, el 37,9% no cuenta con aportes jubilatorios, frente al 33,6% registrado a fines de 2016.
Estos datos reflejan que tener una ocupación no necesariamente garantiza acceso a la seguridad social ni a los mecanismos de protección asociados al empleo formal.
Servicio doméstico y construcción, los sectores más afectados
La informalidad tampoco se distribuye de manera uniforme entre las actividades económicas.
El servicio doméstico registra el nivel más elevado, con un 77,4% de trabajadores sin registración.
Le sigue la construcción, donde la informalidad alcanza al 76,2%, mientras que en gastronomía y alojamiento llega al 63,9%.
El comercio también presenta un indicador elevado, del 54,7%.
En contraste, los servicios profesionales, científicos y técnicos registran una informalidad del 19,2%, mientras que en información y comunicación alcanza el 33,9%.
Las diferencias muestran cómo las características productivas de cada actividad influyen sobre las condiciones de contratación.
El norte concentra los niveles más elevados
Uno de los datos más significativos del relevamiento aparece al comparar los distintos centros urbanos del país.
En varias ciudades del norte argentino, más de ocho de cada diez trabajadores por cuenta propia desarrollan su actividad en la informalidad.
La ciudad de Formosa encabeza ese grupo con el 87,9%, seguida por Gran Tucumán y Tafí Viejo, con el 87,6%, y Santiago del Estero-La Banda, con el 87,5%.
También presentan niveles elevados Gran Resistencia, con el 84%, y Gran San Juan, con el 83%.
Estas cifras corresponden específicamente a los cuentapropistas y no al conjunto de los trabajadores de cada ciudad.
En el extremo opuesto aparecen la Ciudad de Buenos Aires, con un 32,8% de informalidad entre cuentapropistas; Mar del Plata-Batán, con el 42,7%; Bahía Blanca-Cerri, con el 43%; y Ushuaia-Río Grande, con el 43,1%.
Una fuerte brecha dentro del AMBA
Las diferencias también son marcadas entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
En la capital del país, la informalidad laboral total alcanza al 26%, mientras que en los partidos del conurbano asciende al 47,5%.
Entre los trabajadores por cuenta propia, la brecha es todavía mayor: el 32,8% en la Ciudad de Buenos Aires frente al 70,2% en el conurbano.
Según la investigación, estas disparidades están relacionadas con la estructura productiva, la productividad y el tamaño de las empresas presentes en cada región.
En zonas donde predominan actividades de mayor productividad, como la industria hidrocarburífera de Neuquén, la informalidad total se ubica en niveles más bajos, cercanos al 26,4%.
Un problema que excede la cantidad de empleos
El estudio advierte que la expansión del cuentapropismo no implica necesariamente una mejora de las oportunidades laborales.
Una parte importante de esas ocupaciones se desarrolla fuera de los sistemas de registración y protección social.
La informalidad afecta tanto a quienes trabajan de manera independiente como a asalariados que no reciben aportes jubilatorios, y presenta diferencias profundas según la actividad económica y la región.
El crecimiento del indicador desde 2023 plantea así un desafío para el mercado laboral argentino: no solo generar nuevos puestos de trabajo, sino también mejorar la calidad de las ocupaciones existentes y ampliar el acceso a los derechos vinculados con el empleo registrado.
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