Mientras el Gobierno nacional sigue de cerca el proceso licitatorio de la Hidrovía Paraná-Paraguay, crecen las versiones sobre diferencias internas respecto a la adjudicación del dragado y balizamiento.
En ese marco, aparecen dos grandes competidores: la empresa belga DEME y su par Jan De Nul, que actualmente tiene a su cargo las operaciones y cuenta con una larga trayectoria en el mantenimiento de la vía navegable.
Según trascendidos, algunos sectores del oficialismo verían con buenos ojos una eventual adjudicación a DEME, cuyos directivos habrían tenido acercamientos con dirigentes cercanos al entorno de Karina Milei. Otros, en cambio, respaldan la continuidad de Jan De Nul, apoyándose en su experiencia previa.
La definición está en manos del área que conduce Iñaki Arreseygor, que deberá resolver la adjudicación antes de mayo.
Impugnaciones y acusaciones cruzadas
En paralelo, el proceso sumó un nuevo foco de conflicto a partir de una impugnación presentada por Jan De Nul contra DEME, que generó fuerte impacto en el sector.
La empresa cuestionó la oferta de su competidora por presuntas irregularidades formales y técnicas, entre ellas el incumplimiento de requisitos económicos mínimos, la presentación de documentación difícil de auditar y la falta de equipamiento con la potencia exigida en la licitación.
Pero las críticas van más allá del proceso local. Desde Jan De Nul también apuntan a supuestas prácticas anticompetitivas a nivel global, como la conformación de carteles para fijar precios, el intercambio de información confidencial entre empresas, el abuso de posición dominante y la utilización de ofertas ficticias en licitaciones para simular competencia.
Según sostienen, estas maniobras afectarían no solo a otras compañías del sector, sino también a los Estados que contratan estos servicios, al limitar la competencia y encarecer costos.
“La licitación de la Hidrovía debe llevarse a cabo bajo los más estrictos estándares de transparencia y competencia”, señalaron desde la firma, y advirtieron que existen “serias preocupaciones sobre la conducta de DEME y su potencial impacto en el resultado”.
Mientras tanto, el proceso sigue abierto y rodeado de tensiones, en una definición clave para el futuro del principal corredor fluvial de la región.
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