Metrotel aparece como principal candidata para quedarse con una parte clave de la desinversión exigida para aprobar la operación. Sus vínculos comerciales previos, el pasado de su CEO en empresas del Grupo Clarín y la velocidad del proceso abren interrogantes sobre cómo quedará configurado el mercado de las telecomunicaciones.
La compra de Telefónica por parte de Telecom atraviesa una instancia decisiva. Para autorizar la concentración, el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) estableció una condición de enorme magnitud: Telecom deberá desprenderse de seis millones de clientes de telefonía celular y de la cartera de internet fijo en 28 distritos.
La exigencia busca evitar que la operación termine consolidando un mercado prácticamente dominado por dos grandes jugadores y, al mismo tiempo, permitir la aparición de un tercer competidor con capacidad suficiente para disputar clientes.
Sin embargo, la forma en que comenzó a desarrollarse esa desinversión abrió nuevos interrogantes.
El nombre que apareció en escena es Metrotel, una compañía hasta ahora concentrada fundamentalmente en infraestructura de telecomunicaciones y servicios corporativos. La pregunta es inevitable: ¿puede convertirse en el nuevo gran operador que compita con Telecom y Claro en el mercado argentino?
Metrotel entra en escena
La Resolución 38/2026 del Tribunal de Defensa de la Competencia fue publicada el 17 de junio. Allí se establecieron las condiciones que Telecom deberá cumplir para avanzar con la adquisición de Telefónica.
Menos de dos meses después, el 7 de agosto, trascendió que Metrotel había presentado una propuesta para quedarse con el paquete de activos y clientes que Telecom está obligada a desprender.
La dimensión del desafío no es menor.
Metrotel —marca perteneciente a C.P.S. Comunicaciones S.A.— posee más de 25 años de trayectoria y desarrolla infraestructura de fibra óptica, centros de datos y conectividad de alta velocidad para empresas y entidades financieras.
Pero el propio expediente citado en la información disponible la describe como una empresa de “menor envergadura”, orientada principalmente al mercado corporativo y con una presencia residencial marginal.
Pasar de esa posición a administrar potencialmente millones de líneas celulares y una importante cartera de banda ancha residencial implicaría un salto extraordinario.
Y allí aparece el primer gran interrogante.
Una relación comercial que genera preguntas
El Tribunal estableció una condición especialmente importante para determinar quién puede quedarse con los activos: el comprador no debería mantener relaciones societarias, contractuales, crediticias o de otra naturaleza con Telecom o Telefónica que comprometan su autonomía.
El objetivo es evidente: garantizar que el nuevo jugador sea realmente independiente.
Pero, según la información que surge del expediente citada en la nota original, Metrotel ya mantiene una relación comercial como proveedor de Telefónica.
Las partes habrían declarado que ese vínculo no compromete la independencia requerida para concretar la operación. Sin embargo, de acuerdo con la información disponible, esas afirmaciones todavía no habrían sido objeto de una investigación específica por parte de las autoridades.
La cuestión será determinante: si el objetivo de la desinversión es crear competencia, el futuro operador deberá tener capacidad para actuar independientemente de las empresas de las cuales recibe los activos.
El pasado del CEO de Metrotel
Hay otro elemento que alimenta las preguntas alrededor de la operación.
El actual CEO de Metrotel, Sebastián Bardengo, llegó a la conducción de la compañía en enero de 2023, pero anteriormente desarrolló buena parte de su carrera profesional dentro de empresas vinculadas al Grupo Clarín.
Según la información recopilada en la nota, Bardengo ocupó posiciones gerenciales desde 2008 y posteriormente estuvo al frente de Cablevisión Holding hasta 2023, cuando pasó a conducir Metrotel.
Ese antecedente no demuestra por sí mismo la existencia de una relación societaria entre las compañías ni permite concluir que exista una maniobra previamente acordada.
Pero, por la dimensión de la operación y por las exigencias de independencia establecidas por Defensa de la Competencia, constituye un elemento relevante que deberá ser analizado.
Una operación de millones de dólares
Metrotel tampoco parece haber llegado a esta instancia sin preparación financiera.
La compañía pertenece a fondos de inversión de gran escala, entre ellos Riverwood Capital y Blackstone. Además, obtuvo un financiamiento por 110 millones de dólares, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Itaú, destinado a incrementar su capacidad de fibra óptica.
Ese movimiento adquiere otra dimensión ante la posibilidad de que la empresa termine absorbiendo una parte considerable de los activos que Telecom deberá desprender.
La incógnita central será determinar si esa estructura financiera, tecnológica y empresarial resulta suficiente para transformar a Metrotel en un verdadero tercer operador nacional.
¿Un nuevo competidor o una desinversión formal?
Ese es, finalmente, el corazón de la discusión.
La compra de Telefónica por Telecom representa una de las mayores operaciones de concentración del mercado argentino de telecomunicaciones de los últimos años.
Telecom tiene entre sus principales accionistas a Cablevisión Holding, vinculada al Grupo Clarín, y a Fintech Advisory, encabezada por el empresario mexicano David Martínez.
Por eso, la decisión sobre quién recibirá los millones de clientes y activos que deberán desprenderse será tan importante como la autorización de la fusión.
No alcanza simplemente con transferir clientes de una empresa a otra. La cuestión central será determinar si de esa operación surgirá un competidor verdaderamente independiente y con capacidad real para disputar el mercado.
El TDC deberá evaluar la capacidad técnica de Metrotel y, según la información disponible, también tendrá intervención el organismo regulador de las telecomunicaciones.
Mientras ese proceso avanza, una pregunta empieza a instalarse alrededor de una operación que puede modificar profundamente el mapa de las comunicaciones en Argentina:
¿Metrotel será realmente el tercer gran jugador que busca crear Defensa de la Competencia o la desinversión terminará modificando los nombres sin alterar sustancialmente la concentración del mercado?
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