El debate por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada tuvo su réplica en La Pampa. Hubo protestas desde la mañana y, por la tarde, centenares de personas marcharon desde la Plaza San Martín hasta Casa de Gobierno. El retiro del capítulo que modificaba la Ley de Tierras no desactivó el reclamo: la preocupación se trasladó a los cambios sobre manejo del fuego, desalojos y otros puntos que continuaron en discusión en el Senado.
El frío no impidió que Santa Rosa tuviera este jueves una jornada marcada por la movilización. Mientras el Senado de la Nación discutía la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, trabajadores, organizaciones sociales, ambientalistas, espacios culturales, agrupaciones políticas y vecinos salieron a las calles de la capital pampeana.
La protesta comenzó temprano. Desde las 9, gremios estatales realizaron un paro de dos horas y concentraron en la rotonda de Casa de Gobierno para expresar su rechazo al proyecto impulsado por el Gobierno nacional.
Para entonces ya se conocía una de las noticias que había cambiado el escenario político de las últimas horas: ante la resistencia que despertó incluso entre sectores aliados, el oficialismo había decidido retirar el capítulo que modificaba las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros.
La decisión fue interpretada por los sectores movilizados como una consecuencia de la presión que el tema había generado en distintos puntos del país.
Pero nadie dio por terminada la discusión.
Desde ATE, Marcelo Morales sostuvo que el retiro de ese capítulo fue “producto de la presión social”, aunque advirtió que permanecían otros aspectos cuestionados del proyecto. Entre ellos, las modificaciones relacionadas con las tierras afectadas por incendios.
“La entrega no terminó”, resumió.
De Plaza San Martín a Casa de Gobierno
Por la tarde llegó la segunda postal de la jornada.
Centenares de personas comenzaron a concentrarse en Plaza San Martín y posteriormente emprendieron una marcha por la avenida que lleva el mismo nombre en dirección al Centro Cívico.
“La patria no se vende, se defiende” atravesó una convocatoria en la que la discusión excedió el articulado de una ley y colocó en primer plano conceptos como tierra, agua, soberanía y recursos naturales.
La movilización santarroseña se produjo además en una provincia donde esas discusiones tienen una sensibilidad particular. La defensa de los recursos hídricos y los históricos conflictos por los ríos Atuel y Colorado forman parte desde hace décadas de la agenda pública pampeana.
Desde la Asamblea Autoconvocada de La Pampa por el Ambiente, Mikeno Huitrú Sánchez sostuvo que el retroceso del Gobierno sobre la Ley de Tierras demostraba que la movilización había tenido impacto.
“Funciona la presión de los pueblos”, afirmó.
Pero también rechazó interpretar el cambio como una victoria definitiva.
“No siento que la quita del capítulo sea algo ganado”, señaló, y puso el foco sobre las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego y las disposiciones vinculadas con los desalojos.
Una protesta pampeana dentro de una jornada nacional
Lo ocurrido en Santa Rosa formó parte de una jornada de movilizaciones en distintos lugares del país, con epicentro en el Congreso Nacional, donde organizaciones sindicales, sociales y políticas también se manifestaron mientras los senadores debatían el proyecto.
En la capital pampeana, las protestas transcurrieron durante buena parte del día: primero los gremios frente a Casa de Gobierno y, varias horas después, una movilización más amplia que volvió a recorrer el centro.
El retiro del capítulo sobre extranjerización modificó uno de los principales motivos que habían impulsado la convocatoria, pero no alcanzó para vaciar las calles.
El reclamo se desplazó entonces hacia el resto de una iniciativa que continuaba generando cuestionamientos.
Así, mientras el Senado discutía artículo por artículo el futuro de la ley, Santa Rosa tuvo su propia expresión política en las calles.
En una jornada fría, la discusión que durante días había atravesado despachos, comisiones legislativas y declaraciones políticas terminó trasladándose al espacio público. Y en La Pampa, una provincia atravesada históricamente por la defensa del territorio y del agua, la tierra volvió a convertirse en una bandera capaz de movilizar.
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