Antonio Mauad renunció por segunda vez a la dirección del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) durante la gestión de Javier Milei. Su salida se hará efectiva este miércoles 1 de julio, luego de seis meses al frente del organismo en su segundo paso por el cargo.
Desde el Ministerio de Defensa señalaron que la renuncia responde a «razones personales» y adelantaron que en las próximas horas se anunciará a su reemplazante para continuar con el proceso de «modernización» del organismo.
Mauad, veterano de la Guerra de Malvinas y retirado de la Fuerza Aérea, había asumido inicialmente en enero de 2025, dejó el cargo en agosto del mismo año y regresó en febrero de 2026. Su gestión estuvo atravesada por el plan de ajuste impulsado por el Gobierno nacional, con despidos, reducción de personal y reestructuración del organismo.
Cuestionamientos y preocupación
El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) volvió a cuestionar la conducción del SMN y recordó que desde el inicio rechazó la designación de Mauad por considerar que no reunía la idoneidad técnica requerida para el cargo.
La entidad advirtió que los constantes cambios en la dirección del organismo reflejan «la ausencia de una política sostenida» para una institución estratégica y reclamó que el Poder Ejecutivo designe una nueva autoridad que cumpla con los requisitos establecidos por la normativa vigente.
Alerta por el vaciamiento
Los trabajadores y especialistas también expresaron preocupación por el impacto de los recortes sobre el funcionamiento del organismo.
Según datos difundidos por el CAM, entre 2023 y 2025 fueron desvinculados 121 trabajadores, mientras que este año no se renovaron otros 140 contratos, en el marco del plan de reducción del Estado.
Desde el sector sostienen que la disminución de observadores meteorológicos compromete el funcionamiento del Sistema de Alerta Temprana, además de afectar la generación de información utilizada por actividades como la producción agropecuaria, la aviación, la navegación, la energía, la minería, el turismo y la gestión del agua.
Los especialistas también alertaron que la pérdida de personal pone en riesgo la continuidad de las series históricas de datos climáticos y reduce la capacidad del Estado para planificar políticas públicas y responder a fenómenos meteorológicos extremos.
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