El vocero presidencial Adrián Ravier quedó en el centro de la polémica luego de atribuir el crecimiento de la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos a la forma en que los consumidores administran sus ingresos, una explicación que despertó críticas por parte de distintos sectores.
«A veces la gente misma se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones», afirmó el funcionario, al referirse al aumento del endeudamiento de los hogares.
Las declaraciones evitaron relacionar el incremento de las deudas con el contexto económico, marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y la persistencia de la inflación.
En ese escenario, numerosas familias, especialmente de clase media, recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos, lo que elevó los niveles de morosidad registrados por el sistema financiero.
Ravier sostuvo que el Gobierno sigue con preocupación la evolución del fenómeno, aunque destacó que las entidades bancarias ofrecen herramientas para refinanciar pasivos y expresó su confianza en que una futura baja de las tasas de interés contribuya a mejorar la situación durante los próximos meses.
Sus declaraciones generaron cuestionamientos por considerar que trasladan la responsabilidad del endeudamiento a los propios consumidores, en un contexto en el que muchas familias enfrentan dificultades para sostener su nivel de ingresos frente al incremento de los gastos.
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